MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 12 de enero de 2011

COSAS QUE SE LLEVÓ EL TREN.


Fotos de estación del ferrocarril de Antioquia Dario Correa.
En la parte del lado norte y muy cerca a la cancha de la Pedrera y después de pasar el puente que servía para cruzar el río Medellín, estaba un monumento de arquitectura que jamás debería haber sido destruido. La estación del ferrocarril de Antioquia. El tren recorría la población con su ruido característico, cha...cha...cha, cuando su engranaje movía sus ruedas y el tac...tac...tac, cuando con toda velocidad pasaba sobre los polines. Tenía mucho movimiento puesto que, en Copacabana, vivían muchos trabajadores de las fábricas que tenían asiento en Bello, como: Fabricato, Pantex, la fábrica de arriba, los mismos talleres del ferrocarril, otros que viajaban a sus labores en la ciudad de Medellín y para los muchachos, que en los días de asueto de las escuelas y colegio; íbamos a ver cine en la cuna de Marco Fidel Suárez, en los teatros: Rosalía y Bello, lo hacíamos porque en el teatro Gloria no daban tan buenas películas cómo en aquellos; de regreso, en el tren, al llegar,


Foto Zensoriales.
no se detenía del todo, entonces nos teníamos que lanzar antes que volviera a tomar su velocidad normal. De ésto queda una dolorosa experiencia. En una de esas escapadas a ver cine, Samuel Montoya Quintero, estudiante de la escuela Urbana de Varones, en la llegada a Bello, no esperó a que se detuviera y se tiró...cayó bajo las

Foto El Libertario.
ruedas y murió destripado.
Siempre que este negro vehículo recorría el pueblo tenían sus maquinistas la costumbre de pitar en señal de alegría, las gentes que llenaban los vagones, con las manos saludaban y algunos sacaban hasta pañuelos, era todo un espectáculo que alegraba el alma y que hoy nos llena de nostalgia al ver que el tren pasa sin mirar para Copacabana. Existía un tren que llamaban el mixto. En el viajaban personas, animales y carga, creo que el valor del voleto tenía un descuento. Era conmovedor el sonido del pito, cuando por desgracia en su recorrido hubiera llegado a matar a un ciudadano, desde mucho antes de llegar a la estación se escuchaba su lamento y las personas del Sitio se sobrecogían sin saber quien era el muerto, lo que pasaba, era que existía amor por el dolor ajeno.

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