MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

martes, 14 de noviembre de 2017

SE VAN MARCHANDO


ESCUDO


Da grima el ver cuantas palabras que se usaban han ido desapareciendo del habla de un pueblo parlanchín, que sí sé les tapa la boca lo hacen por el bolsillo de atrás. Un conciudadano cabizbajo, opacado, aplanado y triste, es un renegado infiltrado, al que se le deba abrir el ojo es síntoma de peligro inminente, ave de mal agüero. Ya casi no se escucha: Acurrucarse (ponerse de rodillas), agallinado (abatito de ánimo), ajualá (vehemencia a que suceda algo), Bastimento (alimento necesario para la familia) Cachar (conversar largo y muy a menudo). Así podríamos seguir hasta la madrugada (da pena porque se tienen que levantar a trabajar), sin acabar. El llamado progreso ha ido dándoles entierro de tercera y un montón de viejitos sentados en muelles poltronas, dizque grandes historiadores, entre copa y copa de vino, van recibiendo cuanta cochinada se vuelve entre el vulgo moda, aceptándolo cómo palabra castiza. El revoltijo del amigo Cervantes allá en lo desconocido, no deja dormir a san Pedro, las once mil vírgenes y cuanto pegajoso se halla colado. Lo triste es, qué esas expresiones, se van desvaneciendo como un arco iris en un pantano de olvido, algunas se salvan porque no falta un loquillo que les da cobijo resembrándola en páginas que llegan a mentes preguntonas e inquisidoras que nos las dejan morir en la indiferencia. ¡Jalar suena tan bueno!



miércoles, 8 de noviembre de 2017

Y...NO ESTABA LOCO


PASAPORTE PAISA

Desde hacía tiempo notaba que algo no estaba bien. Al despertarse sentía que la alegría de otros tiempos, no era la misma. Una fatiga le acompañaba aún sin salir el sol. Toda la noche la pasaba revolcándose sin poder conciliar el sueño, queriendo que la mente se estabilizara en algo fijo; le achacaba esa perturbación a la compulsión de ver los noticieros de la noche llenos de malas noticias, atiborrados de crímenes, desalojos, violaciones; eso lo hacía sentir en carne propia, el dolor de los personajes centrales de la barbarie de un mundo embrutecido, con el que él nunca soñó.
Un amanecer lluvioso, sintió que algo le incomodaba la espalda para recostarla sobre el colchón. Palpó con sus manos y se llenó de pánico. Se enderezó de un salto. A los lados de los pulmones, estaban saliendo unas alas fuertes iguales a las de un cóndor. En principio, sintió miedo, pero se calmó y se dijo: las voy a aprovechar para hacer un recorrido por el espacio y ver desde allí, lo que abajo es rutina.
Aguzaba la mirada sobre los barrios pobres y veía como la gente corría a la desbandada y detrás, hombres vestidos de negro con armas; recorrió unos metros y pudo ver moteles lujosos atestados de criaturas dejando su honra a alguien que acababa de salir del templo y a la dama encopetada infiel, que estaba harta del esposo. Vio también en el recorrido, que detrás del palacio de justicia, los jueces recibían los sobornos de los criminales. No quiso ver más bajezas; el espectáculo desde lo alto, era todavía más cruel. Cerró las alas…



domingo, 5 de noviembre de 2017

EN MEMORIA


MIL HISTORIA

EN LA MEMORIA
No hay poder humano que pueda detener el pensamiento. Se atraviesa el recuerdo inmisericordemente, sin importarle la afectación que causa con sus llegadas inoportunas y a las horas menos adecuadas. Se vuelve un flagelo para quienes, el transcurrir del tiempo, hace alejarse de la realidad, de esa, que aunque se vive no se comparte. Llega igual que un haz de rayos luminosos, que se propagan en el sentimiento creando imágenes algunas nítidas y otras, opacadas por el transitar del espacio que existe entre la rotación de las épocas. En un abrir y cerrar de los ojos, se encuentra divagando por los senderos del ayer; se escucha claramente el torrente de aguas al pasar por entre matojos y se observa el aletear de la mariposa al posarse sobre la roca verdosa por el lapso de antigüedad; el trino de ave policromo, se enclava por los oídos, tocando dulcemente el alma con los acordes de sinfonía celestial. Se escucha el ladrido de los perros, traídos por el viento desde la cima de la montaña, cuando van tras la presa o en la noble labor, de vigilar la paz de los amos.
La añoranza, revive esa infancia en la que a Copacabana, llegaban con altavoces carros publicitarios de dentífricos, jabones y artilugios de la efímera belleza. Los niños corríamos igual que gacelas detrás de ellos. Allí venía el cine al aire libre ¡Dicha inmaculada!
Llegaba la hora en que, desde la montaña, bajaba la sombra de la noche. Proyector mirando con su ojo de cristal hacia la pared de la Casa Consistorial que se prestaba cómo telón. Gritos, aplausos y de pronto, un silencio sepulcral; había iniciado la película. Tarzán y Chita agarrados de bejucos, viajaban con rapidez por entre la selva, para evitar que intrusos malvados asentaran los pies en la tranquilidad de la espesura. La alegría de la chiquillería se convertía en nostalgia cuando salía el malévolo letrero: fin…



miércoles, 18 de octubre de 2017

FELICIDAD, ERA AQUELLO

A pesar de que todo infante es dormilón, él se revolcaba en la cama cuando se aproximaba la fiesta del niño; el almanaque era consultado constantemente y aprovechaba para echarle una miradita a la hermosa mujer escasita de ropas que lo iluminaba; se formaban corrillos de condiscípulos comentado la forma en que se lo gozarían, alguno que se cría el ‘berraco’ de guaca, comentaba que él subiría la vara de premios, pues se había inventado la manera de evitar resbalarse. Y por fin llegaba ese momento que a la chiquillada mantenía durante mucho en vilo. Varios llegaban a la escuela disfrazados, aparecía la muerte (tan tétrica), los gitanos, el pordiosero y muchos con trajes típicos; la cosa se iba poniendo buena. Escogían a unos 10, les entregaban costales introduciendo sus cuerpos en ellos, arrancaban a correr. Mil caídas, risas, gritos y uno llegaba triunfador ¡Regalos! Desde una casa habían traído una olla tan grande, que parecía la de un cuartel del ejército, la llenaban de melaza, echaban monedas de centavo, dos y cinco al fondo, el que quisiera sacarlas debía ser con la boca, el primero y nada, otro y tampoco, por fin uno sacaba una monedita, todos a la pila a quitarse el pegote eran pequeños monstros cafés. Risas a granel. Una guadua derecha cómo viejo paisa, se llenaba de grasa, regalos. Muchos intentaba pero el cansancio los vencía de tanto subir y resbalar; el astuto, esperaba hasta que la vara fuera menos resbalosa y dele mijo, todos los cachivaches le pertenecían, la chiquillería detrás de él suplicando que compartiera. Era la felicidad completa hasta que todo cambió. Los mayores lo volvieron carnaval, borrachera, perdida de virginidades y ya no es el día del niño es día de las bruja o Halloween.A pesar de que todo infante es dormilón, él se revolcaba en la cama cuando se aproximaba la fiesta del niño; el almanaque era consultado constantemente y aprovechaba para echarle una miradita a la hermosa mujer escasita de ropas que lo iluminaba; se formaban corrillos de condiscípulos comentado la forma en que se lo gozarían, alguno que se cría el ‘berraco’ de guaca, comentaba que él subiría la vara de premios, pues se había inventado la manera de evitar resbalarse. Y por fin llegaba ese momento que a la chiquillada mantenía durante mucho en vilo. Varios llegaban a la escuela disfrazados, aparecía la muerte (tan tétrica), los gitanos, el pordiosero y muchos con trajes típicos; la cosa se iba poniendo buena. Escogían a unos 10, les entregaban costales introduciendo sus cuerpos en ellos, arrancaban a correr. Mil caídas, risas, gritos y uno llegaba triunfador ¡Regalos! Desde una casa habían traído una olla tan grande, que parecía la de un cuartel del ejército, la llenaban de melaza, echaban monedas de centavo, dos y cinco al fondo, el que quisiera sacarlas debía ser con la boca, el primero y nada, otro y tampoco, por fin uno sacaba una monedita, todos a la pila a quitarse el pegote eran pequeños monstros cafés. Risas a granel. Una guadua derecha cómo viejo paisa, se llenaba de grasa, regalos. Muchos intentaba pero el cansancio los vencía de tanto subir y resbalar; el astuto, esperaba hasta que la vara fuera menos resbalosa y dele mijo, todos los cachivaches le pertenecían, la chiquillería detrás de él suplicando que compartiera. Era la felicidad completa hasta que todo cambió. Los mayores lo volvieron carnaval, borrachera, perdida de virginidades y ya no es el día del niño es día de las bruja o Halloween.




miércoles, 11 de octubre de 2017

LA MUERTE DE LA UNIDAD FAMILIAR


AÚN JUNTOS


Uno mira con infinita tristeza hacia la lontananza, aprecia sólo nubarrones que enturbian el devenir de la humanidad.
No es necesario ser adivinador o extraño personaje descubridor de enigmas, para darse cuenta que el camino al futuro lo podrán caminar las bestias, echas morfológicamente para transitar por andurriales; los seres, inadecuados para ello, terminarán enlodados en el barrizal sin encontrar la salida.
Cuando los mayores, nos alejamos por esnobismo de las enseñanzas de los ancestros y no nos importó el calor de hogar, el día que implantamos a los ‘dioses’ sexo y dinero; el amanecer que trajo el mal entendido feminismo, la noche que los padres aflojaron la rienda para ‘liberalizarse’ y el horrible momento en que Dios pasó a segundo plano; el absurdo instante en que el cirujano plástico creó las muñecas de silicona, cuando los maestros le dieron paso a los profesores, que permisivamente olvidaron la educación entrelazada con la cultura, se fue enfermando la sociedad, de hastío y soledad. Se hizo el sendero llano para la entronización de la droga, el irrespeto, el desamor y el crimen.
Los hogares, dejaron de serlo y se convirtieron en casas de lenocinio. La batuta de los padres se doblegó, como esperma en el fuego, el caos no se hizo esperar y brotó la anarquía. Es bazofia los llantos, buscar culpables, pedir perdón, cuando todos saben que mataron de un tajo la unidad familiar.



miércoles, 27 de septiembre de 2017

LO CIERTO


IGLESIA DE COPACABANA


Han pasado ya tantos años, que la memoria se vuelve confusa, esquiva y por instante lapidario; da la impresión, que pretendiera olvidar el tiempo transcurrido haciéndose la desentendida, dando la sensación de que teme enfrentarse con la realidad contabilizada en las manecillas del reloj y en las hojas policromas, arrancadas del almanaque colgado de la pared; es un miedo compartido con la conciencia de saber, que un minuto más y un papel desprendido arrojado a la basura, es uno menos de vida. Sin pretenderlo, el desasosiego, se vuelve en una maraña infranqueable que hiere las pisadas otrora, fuertes, anhelantes de conquistar caminos, desgarrar velos perfumados adheridos a cuerpos exuberantes y de alcanzar estrellas noctámbulas.
Con regularidad, se remonta al pasado, tratando de mitigar en algo el temor del inevitable final del ciclo. Quiere tomar de la vitalidad del ayer, mendrugos que lo revitalicen, en un desesperado intento de prolongarse, a sabiendas que la realidad le manifiesta, que son intentos fallidos; nada ni nadie, puede detener el normal desarrollo y extinción de lo creado. Cuando la flama de la vida empieza a perder su brillo y se convierte en una luz mortecina, es el instante en que la aceptación con dignidad, nos convierte en ángeles luminosos.



miércoles, 20 de septiembre de 2017

INTERROGANTE


VISITA DE ZEUS

   Hace tanto que se encuentra divagando por la anchura del territorio hostil, que cree conocerle hasta la exosfera, corteza, el núcleo y la hidrósfera; más es ambivalente ante la condición humana. Sólo basta mirarlo y se retuerce en admiración, palabras ensalzadoras brotan cual chorro de fontana; los mensajes enaltecen el ego, pero basta que hagas un movimiento de 45 grados, eres el bárbaro de la creación. Has subido hasta donde la águilas no se atreven, para caer a las profundidades del averno.
Se posa la mirada confusa sobre un torbellino aparecido en el rincón; ve sorprendido la manera en que se desaparecen los gusanos, la abeja revoloteadora, una mariposa cromática el zumbido de tras de ella, la lagartija hizo el esfuerzo para no ser absorbida, no quedando ni el rastro; la avispa amarilla (chepa) asentó el aguijón y desapareció. Caminó lentamente… tambaleante… con un inmenso interrogante ¿qué estaba pasando? A la entrada del remolino dos pequeños letreros: izquierda regreso al pasado; derecha incursión por el futuro. Mientras veía irse a los vacíos seres diligentes, la duda lo asaltó ¡Era el túnel del tiempo! Concurrían los cambios tan violentos y tan grande su desadaptación, que se fue por la izquierda.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

SORPRESA DEL PÁJARO CARPINTERO


UNA ESQUINA DE COPACABANA

la Las cuerdas de los teléfonos y energía se extendían por topografía abrupta de estas breñas del Señor, que la hizo así, quizás para que en vida, fuéramos purgando las penas, de aquellos pecadillos veniales, semi-veniales y ni tan veniales.
Decíamos pues, que las cuerdas cruzaban el territorio, siguiendo el zigzaguear del Ferrocarril de Antioquia (otro que se fue), sostenidas por troncos de árboles tan rectos, como la conducta de abuelo bíblico, ataviado de carriel, ruana o mulera, sombrero aguadeño y machete al cinto para rozar, no para decapitar. Cuando se recorría el paisaje, el aire, traía el sonido de pequeños golpes que eran familiares, como el rezo del Ángelus. La mirada se posaba en el trabajo arduo del ave que con amor y dedicación, taladraba con el pico fuerte, el hueco que sería al final, la habitación segura de la familia. Allí, llevaría paja para dar calor a sus próximos pichones. Diario venía sin mostrar fatiga, a golpear la madera hasta llegar a ver la obra concluida; en el piso, había quedado el aserrín, muestra de su inquebrantable tenacidad.
El hombre, como siempre, carcomido de egoísmo, olvidó al pájaro carpintero y la necesidad de éste, de construir su casa con panorámica visión. Cambió el sostén de madera de las cuerdas, por bloques de cemento, en los que los picos se hieren sin alcanzar a delinear la entrada, ni avanzar un centímetro. Vuela y vuela y cada intento es fallido. El hombre abajo pasa sin levantar la mirada, menos, escuchar el vano golpe del pico sangrante.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

AÑORANZA


COPACABANA 1940

Parece que todo en la vida llega por casualidad, tal vez esperabas un bus y tropezaste con unos ojos negros que flecharon el corazón, cantabas en el baño y un buscador de talentos te lanzó al estrellato; en el suelo estaba un quinto de lotería que era el gordo. Todo es tan casual que sin darse cuenta el elegante vestuario puede convertirse en harapos, la belleza en máscara de espanto y la juventud fragante en decrepitud rodeada de soledad.
El pueblo tranquilo se desvanecía ante el bullicio, los caserones morada de abolengo, se iba desplomando cual castillo de naipes, en el desmoronamiento caían los atuendos que cubrieron al arriero; la madre no ocupaba su lugar en el nido, el padre estaba convertido en libre pensador. Todo le era igual. El comedor brazos de perdón y emprendimiento permanecía vacío, no se escuchaba el saborear de frijoles, ni el crujir del chicharrón. Vivían la soledad, el abandono; el recuerdo escapó por la puerta falsa en compañía de la vaca ‘cachimocha’, nadie los vio salir.



miércoles, 30 de agosto de 2017

REBELIÓN DE LOS OLVIDADOS


PINTURA MARTA ESCUDERO

Desde hace tiempo todos venían en esa forma semidormida. Era raro, algo hacía presagiar que no estaba lejos un levantamiento con gritos, que se escucharían desde el lugar más recóndito del bello planeta azul. Era extraño (lo creía así) que esa opresión que perpetuamente hacía sangrar no solo la maltrecha carne sino ese trasfondo oscuro lugar llamado el alma, fuera a eternizarse y que jamás a pesar del deseo ferviente, no se pudiera extirpar ese quiste maligno aferrado desde el pretérito a la ignominia. En el pensamiento se fraguaba odio, pero el grito permanecía atollado en un lago de miedo, recelo, desconfianza y turbación. Esa represa se iba llenando y desde puntos apartados el rumor que traían los quejidos, empezaban a dejarse escuchar, era en aquella forma en que se es despertado, por el susurro que viene desde las entrañas de la tierra cuando un terremoto va anunciando su llegada. Ya se veía. El alzamiento no se conseguía ocultar.
Los dueños de los predios verdes de todas las naciones, mandaban a la universidad a los mejores críos, para llenarse de saber, poder descorrer el velo impuesto y mostrar que el indio quiere recobrar lo usurpado por el despojo. La labranza en manos de olvidados lugareños, han descorrido el manto que ocultaba el horizonte y manifestar, que la tierra es de quien la cultiva, que ellos alimentan, que dan vida y quieren ser reconocidos. Los descendientes de maltrechos esclavos llegados obligados por la infamia y la avaricia han ido llenando la universidad con excelencia, mostrando que no existe la inferioridad. Se escuchan temblores entre los monopolistas, acaparadores y logreros, que han pescado siempre para su canasto, olvidando que el mundo es inmenso y que es igual un amanecer en el norte que en el sur. 
 

miércoles, 23 de agosto de 2017

NOS LLENAMOS DE SIGLAS


NATURALEZA
NOS LLENAMOS DE SIGLAS. Blog.
Los medios de comunicación hablados y escritos se llenaron de siglas, que hacen bien difíciles las cosas. La vida con tantos perendengues que hacen de la existencia algo bien enredada y aparecen los perezosos que recortan las frases, de lo que se escribía en diez palabras, las pusieron en mayúsculas en sólo la mitad. Los que se conocen todo ese andamiaje, leen de corrido, ¿pero los qué no? Quedamos igual que el perro de la Víctor o cómo el ternero.
Veamos un pequeño ejemplo: se reunieron la ANDI, ANALFE, ASOBOLSA y ASOBANCARIA, para tomar una decisión, pero refutaron: ASECARGA, ASOCEBU y ANIF. Dijeron que no encontraban mérito: ANATO, ACEF, por ello, tomó la palabra el presidente del ALBA, diciendo que debían esperar el dictamen de ACNUR, sí él lo encontraba correcto, ADIIT, no veía problemas. La última palabra, la debería dar ASFAMIPAZ, cuando el BID, entregara los dineros. Ahora sólo se espera, lo que ustedes digan…




miércoles, 16 de agosto de 2017

ÉXODO ESPIRITUAL


SIN PRIVACIDAD

¿ÉXODO ESPIRITUAL?
Trae el diccionario el significado de la palabra éxodo: “Emigración de un pueblo o de una muchedumbre de personas.” Pero a veces, me da por simplificarla. Dentro del maremágnum creado por los cambios, permutas, cambalaches de la época en que nadie es dueño siquiera de su personalidad, en que surgen patronos del pensamiento al que todos se deben alinear, para no quedar fuera de la fila en que se agrupan, es cuando un sentimiento de insubordinación y de compleja amargura, instiga a buscar en lo recóndito del pensamiento un alejamiento del apiñamiento y, solo, como llegó, ir buscando en la distancia borrosa, el asentamiento ideal para levantar el reducto, en que sus ideales queden a salvo 
       El muro retenía la libertad, no importaba su parte física; estaba siempre ahí. Decían en voz baja: lo peor estaba adentro de ellos. Su mente habitaba cada vez más reprimida y lo peor, se habían aclimatado al silencio. Un día lluvioso, cansados de limitaciones, estallidos, represión y hambre, tomaron el morral de la ilusión hecho con fibras de rebeldía y empezaron el éxodo. Sabían que el horizonte estaba repleto de sombras, que la desigualdad era el tapete rojo amortiguador de las pisadas de los déspotas habitantes del castillo flotante. Al frente se encontrará la autonomía o la continuación del mutismo. ¿Serían acogidos por otros pueblos o, el final de sus vidas estaría al dar el siguiente paso? No contaban con la indolencia acomodada en el corazón de quienes aún cargan el estigma del sufrimiento. 



miércoles, 9 de agosto de 2017

FELICIDAD FORZADA


NO PUEDE SER


 La actitud actual, de cualquier transeúnte que desfila por la pasarela de la vida, está edificada en la doble moral, el engaño; es una farsa, comedia o drama, muchas mal representadas y peor aún, sin siquiera un trasfondo con algo que se parezca a la verdad. Eso, hace que el castillo construido sobre arena movediza, al pasar del tiempo, empiece a mostrar pequeñas tajaduras signo irremediable que la imaginaria estructura, ha empezado a fallar y que el idealismo apócrifo sustentado en putrefactos billetes, que no llenan los porqués de la criatura ávida de calor, amor y sosiego, empieza a derrumbarse ante los ojos atónicos de los lisonjeros de oficio.  
Cuando la “fortaleza o reducto” ficticio postrado en tierra, permite ver la plenitud del espacio que antes permanencia eclipsada por el sainete, se columbra en las calles la dolorosa realidad: imberbes que clamaban cariño en un punto vacío, adormecidos en el espasmo de la ficción; aquel dinero comprador de acolitantes serviles jamás podrá comprar las cepas de  la unidad familiar, esa pirámide altruista se logra con el amor, palabra exenta de devaneos sexuales, expresión brotada del corazón al igual que aquellas flores que germinan en campo verde silvestre, al amparo de la brisa y el calor del sol.   




miércoles, 2 de agosto de 2017

SE OLVIDA


AÚN RECUERDAN

  No es raro oír decir: “Todo tiempo pasado fue mejor”; el dicho éste, brota constantemente en boca de ancianos, que ven con dolor, como sus costumbres, van desapareciendo, con la llegada de una época nueva, que inclemente desarraiga el prototipo del pasado, vadeando por encima del comportamiento habitual. En la invasión caen exterminadas, las formas sencillas de vida, la utilización idiomática, los secretos de alcoba, respeto por la palabra de los padres, la admiración por la delicadeza de la mujer, el valor infinito de darle vida a un nuevo ser. Ver caer a pedazos la estructura familiar, núcleo único de la armonía mundial, es para decir: sí, todo tiempo pasado fue mejor. La tecnología no abre el entendimiento, lo adormece y ambos se quedan sin saber. Nadie entiende del dolor ajeno y menos hacerlo como propio. Es la época del “Yoísmo”, fuera de mí, nadie. 



miércoles, 26 de julio de 2017

ANCIANIDAD


ANTIOQUEÑIDAD

La vejez es una etapa hermosa de la vida. Durante el largo recorrido de la existencia muchos amaneceres se han visto despuntar auroras detrás del horizonte, allá en el límite visual; unos que calientan con la presencia del sol y aquellos grises y nostálgicos. Aunque la parte vital disminuye, se fortalece el corazón para darle cabida a la floración de la amistad, la reconciliación, perdón e indiferencia. Se vislumbra en la lejanía del infinito, una luz radiante que ilumina todo el ser, que al abrazarlo, se convierte en amor, alejándolo de lo material a lo espiritual en que el sexo no hace parte de la plenitud de la ternura. Al rincón longevo, entra como bálsamo la paz que reconcilia y mitiga los excesos de algún ayer borrascoso.
No por mucho madrugar, amanece más temprano.



miércoles, 19 de julio de 2017

ASÍ SERÁ Y SILLETEROS


CALLE DEL COMERCIO COPACABANA

 Corría el meridiano del siglo pasado, el acontecer exhalaba otro ambiente. Los hogares, seguían los ritmos de una batuta que ejecutaba los movimientos, con el saber del corazón y la responsabilidad. Existían escuelas y colegios en que se enseñaba primero la honradez, que a contar el dinero, el respeto antes del poder. Las aves trinaban sin asfixia, el verde de los campos era el color natural, la nieve era perpetua, el agua corría a raudales; los niños jugaban ingenuamente por la cornisa de la imaginación. Las reuniones familiares, eran un festín de aprendizaje en donde los lazos de amistad, se ligaban hasta el pretérito. Para aquel entonces, las fincas enchambranadas eran sagrario de la heredad, reposo del carriel, ruana, machete y dados que rodaban lanzados por las manos callosas del campesino labrador de sueños e ilusiones, hoy, convertidas en lupanares de orgías promiscuas irrespetuosas del abolengo.
¿SILLETEROS…?
Se siente una espinita que maltrata el alma, al ver la decadencia, la entrega al timbre de sórdidas monedas, el olvido de la putería de un arriero ante una mula ranchada. Observar una ruana púrpura engalanando un ramillete de flores, cuando un campesino jamás se pondría tal atuendo y en los campos a la oración recostados a la chambrana, las manos callosas de negras uñas, templaban tiples, liras y guitarras para cantar a los cuatro vientos un bambuco que se deslizaba hasta el horizonte, hasta allá, en que la estirpe se vuelve carriel y ruana.



miércoles, 12 de julio de 2017

¡TRISTEZA!


COPACABANA EN TIEMPOS LEJANOS

¡TRISTEZA!
El árbol de guayabo se estremeció lo mismo que yo. He tenido la costumbre ancestral de madrugar, con los primeros cantos de las aves. Aquella mañana, el cielo estaba limpio, presagio de que el día sería canicular. De repente, las hojas trepidaron ante el peso de algo poco común; la mirada se fue ávida hasta el lugar, apenas en el instante en que enrollaba las alas. Eran un pájaro de color oscuro, cabeza poderosa, pico encorvado y plumaje compacto, todo él, predispuesto para largas jornadas. Los ojos, eran parecidos a los del águila, con la diferencia de que éstos, tenían una rara nostalgia. Nos mirábamos extrañados. Sentía confusión y cierto temor ante la presencia. Un sudor frío acompañado de espasmos, recorrían por el cuerpo. No tardé en comprender, que ella (el ave), había notado mi comportamiento y cómo en una fábula mitológica, empezó a narrar el porqué de su presencia:
“No he venido a perturbar la tranquilidad del hogar, sólo a descansar de un largo viaje. Vivía en la cúspide de una montaña junto con la nieve y el cielo azul. Allí todo era tranquilidad. La curiosidad y el deseo de conocer el anchuroso mundo me trajo a tú país hermoso. Divisaba desde lo alto el azul de dos mares, las férreas montañas, el verdor de las planicies y selvas procreadoras de vida. Estaba encantada al ver tanta belleza.
Antes de regresar, hice un prolongado descanso, para saborear la dulzura de las frutas, observar la laboriosidad de sus gentes y embriagarme de verdor. Algo me indujo alzar el vuelo repitiendo el recorrido para grabar con fidelidad la magnificencia con que el creador, los ha recompensado. Oh que sorpresa…todo era diferente. Los océanos estaban llenos de porquerías; una mancha negra y espesa mataba los peces; los alcatraces, cigüeñas y gaviotas morían en las playas. En los campos el humo no salía de las chimeneas, brotaba de los sembradíos mientras la gente corría, las quebradas se habían convertido en arroyos de sangre y algo viscoso mal oliente; la selva estaba talada, solo la droga florecía mientras la fauna lloraba. No quise continuar, miré éste guayabo con algo de verdor…descendí nostálgico desfalleciente ante tanta crueldad del hombre y aquí yaceré. Recuérdame siempre, mi nombre es tristeza.”



miércoles, 5 de julio de 2017

ESTAMOS ESPIADOS


ATRIO Y AL FONDO EL CEMENTERIO

El espionaje o penetración, es un cuento viejo. Esa culebra de que se habla en el Edén cuando Adán y Eva Vivian como los primeros terratenientes y penetró con sobornos para que la inocente primera femenina, se comiera el cuento de ser más grandes que el Creador, si comían del fruto prohibido, era nada más que una espía mandada por Luzbel. Es así, que, esa forma maligna de saber qué hace el otro, ha destrozado a más de un imperio; también se ha metido como gusano, dentro de los emporios industriales; se rebajó en espiar a las parejas, para saber el ofendido, que oscuros tejemanejes hace la otra parte, para ponerle los cuernos ya sea con un mero ‘piquito’.
Esos oscuros personajes, se hicieron a grandes fortunas y casi al respeto por sus viles actuaciones. Hoy deambulan por doquier, están hasta en la pieza contigua o tapados con la propia cobija de uno. Una invasión igual al de las hormigas. Estados Unidos nos tiene en la mira a todos. Saben dónde estamos, que comemos, el número del teléfono, que jabón usamos para el baño, la loción, si se la jugamos a la esposa y con quien. La privacidad no existe. Miedo tengo, que cualquier día, salga en un periódico la información de que me baño en pelota, que ciertas noches busco que comer en la nevera, que el medico llegue a saber que se me olvida tomarme una de las seis pastillas diarias y lo peor, que mi esposa sepa que de vez en cuando sueño con un aren de bellas mujeres que me soplan con abanicos de plumas de avestruz hasta el ombligo. Temor siento de mi vecino, del amigo, el enemigo, la esposa, los hijos y el colmo de la crueldad, de que me esté espiando yo mismo.  
 


miércoles, 28 de junio de 2017

ESTADÍSTICAS DE MIEDO


NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

A mala hora nos hemos venido acostumbrando a las noticias perversas. Nos insensibilizamos. Nada importa el mal que ocurre, pudo más la degradación de los sentimientos. Empezamos a enseñar a los hijos el modo de hacer dinero y se olvidó la forma de infundirles la palabra AMOR. Un crimen, la violación, el robo, una extorsión; la corrupción en las clases altas y dirigentes del país, es comidilla diaria, con la aceptación de cada uno de nosotros que todo eso nos parece normal.
La última estadística de medicina legal habla de 492 homicidios de ancianos en el país en el 2012. El anciano en casi todas las culturas es un ser reverenciado, es la figura digna de emular; la cajita de experiencias emblanquecida de cabellos canos, ojos fatigados recostados al bastón del saber por conocimiento propio. Estatua viviente del respeto.
Generación envilecida por la droga y crianza permisiva. El “cucho”, es un comodín en el juego del irrespeto, es la cosa que se utiliza para fines perversos, como aprovechamiento de la incapacidad de defenderse, para ser violados sexualmente. Se recuerda que hubo unas ciudades en la antigüedad, que por degeneración desaparecieron de la fase de la tierra. ¿Estará muy lejos nuestro castigo?




miércoles, 21 de junio de 2017

LOS MUSICOS


DECORACIÓN

Llegó un buen día que el sueños de los niños, se llenó de notas musicales. No preguntemos de donde nace la idea, pero llegó el instante que juntaron las ambiciones en un manojito palpitante y comenzó la tarea: por la entrada a Quebrada Arriba, cerca de la casa de los Castrillón, existía un sembrado de guaduas, tomaron una mediana, de allí nace la guacharaca haciéndole muescas con un serrucho y con un alambre emprendió a sonar; de la madre costurera brotaban los retazos y del recipiente al que iban a caer, sonaron los acordes de un bongó; los timbales tomaron vida, empatando dos tarros de leche Klim con alambre, faltaba los cueros ¿Cómo? Sí. Pal matadero que quedaba en la calle Mejía al terminar junto al río en la desembocadura de la quebrada Piedras Blancas, nos regalaron unas vejigas de marrano y otras de novillo para el bongó, el sol hizo que se templaran y despidieran el sonido grueso y débil. Se encontraron en la carpintería y la bondad de don Zacarías de los Ríos Arenas (no es una charla) unos palitos sonoros y ahí estaban las claves, a alguien el niño Dios le había traído un par de maracas y ya estaba listo el conjunto de música tropical.  
Ensayos. Aprendida de cantos como aquellos de la batea tea se rompió, la piña madura y otros de los que estaban de moda cuando la radio y los pick up era lo último en tecnología. Todo lo hacían con devoción y a las carreras, estaba para llegar el día del niño en la escuela y allí, sería el debut tan anhelado y…llegó. Fotos, niños boquiabiertos haciendo redondel, maestros descrestados por el lado de allá y por el lado nuestro, pedantería, orgullo y satisfacción.
Con el tiempo, un acordeonista hizo entrada triunfal y con él, fin del primer conjunto de música bailable, con el acordeón llegó la codicia.  
 


miércoles, 14 de junio de 2017

EL CAWBOY CRIOLLO


BOSQUEJO

Había llegado con buen tiempo a la cita médica. Poca gente deambulaba por los pasillos (eso lo extrañó). Estaba acostumbrado a observar a ancianos hipertensos con la libreta en que les llevan el control; en el lugar siempre había personas en busca de médico que les ayudará con la salud o, más al fondo, detrás de la simpática odontóloga, cuando una muela estaba más enconada y dolorosa que la llaga de San Roque, pero lo que abundaba siempre, eran niñas impúber que no podían esconder el avanzado embarazo. Eso le hacía bajar la moral hasta los cordones de los zapatos. ¿Incultura? ¿Padres irresponsables? ¿Una época estúpida? ¡O todo junto!
Se sentó en la larga silla metálica que estaba fría como culo de tullido, posando sus ojos sobre el afiche en que indicaban lo importante del lavado de las manos; cuando una voz fuerte y grave le sacó de un empujón de la estúpida actitud. Un hombre grande y rectilíneo le pedía al dependiente una cita con el galeno. Aquello, era normal; no así su vestimenta, que al mirarlo, daba la imagen de un vaquero americano, salido sin permiso de una estampa de aquellas viejas películas del lejano Oeste. Su ropa sucia, mostraba que eran las calles las que le daban albergue y que su locura para emular algún galán de aquellos celuloides, era lo que le daban fuerza para esquivar las burlas de un vulgo apático y desalmado. 
  


miércoles, 7 de junio de 2017

AVENTURAS DEL PERIÓDICO


BENITÍN Y ENEAS

Era una costumbre entre los dueños y administradores de las cantinas, de aquel cebadero de paz que era la Tasajera, comprar diariamente el periódico, los más madrugadores lo recibían personalmente a los demás, les llegaba por debajo de la puerta, era el trato que tenía con don Moisés. Ya fuera Tito o Rubio, le habían exprimido todo el contenido e iban llegando lectores habidos de enterarse de los hechos acaecidos por ahí cerquita, en los pueblos, en el país del Sagrado Corazón, (no quiero ser machista), la Virgen de Chiquinquirá y se alejaban tanto que le daban la vuelta al mundo buscando noticias, claro, llegaban ya viejas de haber ocurrido. Lo que en verdad agitaba los corazones era encontrar la página deportiva y aquella…en que unas figuras pequeñas estaban llenas de fortaleza, de hipnotismo y de humor. Ahí, se clavaban los ojos. Siempre existía una mesa en que el diario reposaba con sus hojas abiertas, dándole satisfacción a los diversos intereses del conglomerado que prefería leer de ‘pegao’, además, podían tomarse su tinto o una gaseosa bien helada.
La costumbre de leer el impreso se iniciaba desde la salida de la escuela hasta ya bastantes bien creciditos. Se seguía con avidez los amoríos del Fantasma con Diana, las peleas a golpe limpio con los malos que siempre ganaba ¡Ha! Aquella de Mandraque, su hipnotismo nos dejaba perplejos; esa de Tarzán con su inseparable Chita cuidando la selva de la maldad del hombre y las risas con Educando a papá, con las rabietas de doña Ramona con el pobre don Pancho; Lorenzo y Pepita y pare de contar. Día a día se seguían los acontecimientos de aquellas tiras, que nos motivaban o el sentimiento de tristeza cuando algunos de aquellos héroes estaban en dificultad. 



miércoles, 31 de mayo de 2017

REENCUENTRO CON LOS PADRES


ALTARES CASEROS

Sabía que aquello había sido un sueño, pero la quimera logró hacerlo tan feliz. Era inaudito ser verdad. El ensueño logró por entre esa nebulosa del subconsciente, estar el instante necesitado con los seres inmensos que el hada de la suerte, dejó descargar con la suavidad de una pluma en el remanso del hogar. Alcancé a escuchar: “Viejo, ¿querés café?” Y contundente respuesta: “¿Vieja, cómo te diste cuenta?” Las ventanas de la nariz empezaron a llenarse del aroma de las bifloras y olor a tierra de jardín. Al oído por el nervio auditivo, los ladridos de Mirto el perro compañero de juventud, a Pepe, el gato, admiración de los transeúntes, raro ejemplar de una especie común. De pronto se escuchó más hacia adentro, el chorro del grifo y el sacudir de platos al lavarlos con jabón de barra Camel, en las manos pomposa de la generadora de vida, mientras en la parrilla el café empezaba hervir. La vida, la creí que se escapaba, cuando aquellos ojos picaros se posaron en la anatomía de quién se alimentó de sus senos. Era ella. Nítida. Amaba al limpia piedra.
Una tos pasmosa le hizo voltear, en aquel mueble recostado a la pared, bautizado el nido, estaba la cabeza cana reclinada sobre un cojín mirando el verdor de jardín; corría la tira de las cargaderas con una mano, mientras la otra entraba al bolsillo, para extraer el cigarrillo que empezaba a arder, después que el fuego de la lumbre lo había iniciado. Expulsó con fortaleza la bocanada de humo y la mirada verdosa observaba la fascinación en que estaba aquel hijo que había resuelto venir de visita, cuando el hogar se quedó solo y ni el eco de sus pasos se escuchaba y menos los de la vieja, que se dedicó a llevarle el tinto sin moverse. Lo ejecutaba con el poder del amor.  


miércoles, 24 de mayo de 2017

NINA, BOTÁNICA


NINA VÉLEZ MUÑOZ

Cuando se dedica a escarbar en el tiempo, se va topando con chispitas brillantes igual que en una batea zarandadora en medio de un río, quebrada o veta. En uno de esos barequeo de recordación se tropieza con la “medicina casera.” Aquellas madres de otrora, tenían igual o más conocimiento que el boticario del pueblo. En todas las casas y casi siempre junto a la ‘poceta’ o lavadero de la ropa, diseminados por el piso, tarros de todos los tamaños, de esos en que venían las galletas unas veces, otras, los de pintura; no faltaban los de beques que prestaron sus servicios hasta que los golpes los totearon y entraron a ser ingredientes en la botánica del hogar. Mi vieja (tan linda ella), era una consumada herbaria, creo que tenía los conocimientos de José Celestino Mutis, hacía sus viveros terapéuticos con el fin de ayudar al ‘viejo’ en los gastos con los hijos y no ver muy seguido al doctor Correa.
Cuando salía a las afueras del pueblo (Copacabana), por el camino estaban bellas y acogedoras fincas separadas las puertas por una manga rodeada de alambre de púa, la vieja buscaba comunicación con los dueños les gritaba: “Buenas y santas, cómo les va…amarren el perro.” Ya con la señora y después de prolongado dialogo y con aquella sonrisa pícara le iba pidiendo “piecitos” de cuanta mata existiera, haciendo énfasis en aquellos retoños o semillas de los que curarán hasta el mal de ojo. Por aquellos tarritos brotaba el apio, albaca, culantrillo, diente de león, hinojo, cidrón (cedrón) y limoncillo. A cuanto vecino ayudaba y cuando ella estaba enferma, jamás supo que hacerse.