MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 19 de julio de 2017

ASÍ SERÁ Y SILLETEROS


CALLE DEL COMERCIO COPACABANA

 Corría el meridiano del siglo pasado, el acontecer exhalaba otro ambiente. Los hogares, seguían los ritmos de una batuta que ejecutaba los movimientos, con el saber del corazón y la responsabilidad. Existían escuelas y colegios en que se enseñaba primero la honradez, que a contar el dinero, el respeto antes del poder. Las aves trinaban sin asfixia, el verde de los campos era el color natural, la nieve era perpetua, el agua corría a raudales; los niños jugaban ingenuamente por la cornisa de la imaginación. Las reuniones familiares, eran un festín de aprendizaje en donde los lazos de amistad, se ligaban hasta el pretérito. Para aquel entonces, las fincas enchambranadas eran sagrario de la heredad, reposo del carriel, ruana, machete y dados que rodaban lanzados por las manos callosas del campesino labrador de sueños e ilusiones, hoy, convertidas en lupanares de orgías promiscuas irrespetuosas del abolengo.
¿SILLETEROS…?
Se siente una espinita que maltrata el alma, al ver la decadencia, la entrega al timbre de sórdidas monedas, el olvido de la putería de un arriero ante una mula ranchada. Observar una ruana púrpura engalanando un ramillete de flores, cuando un campesino jamás se pondría tal atuendo y en los campos a la oración recostados a la chambrana, las manos callosas de negras uñas, templaban tiples, liras y guitarras para cantar a los cuatro vientos un bambuco que se deslizaba hasta el horizonte, hasta allá, en que la estirpe se vuelve carriel y ruana.



miércoles, 12 de julio de 2017

¡TRISTEZA!


COPACABANA EN TIEMPOS LEJANOS

¡TRISTEZA!
El árbol de guayabo se estremeció lo mismo que yo. He tenido la costumbre ancestral de madrugar, con los primeros cantos de las aves. Aquella mañana, el cielo estaba limpio, presagio de que el día sería canicular. De repente, las hojas trepidaron ante el peso de algo poco común; la mirada se fue ávida hasta el lugar, apenas en el instante en que enrollaba las alas. Eran un pájaro de color oscuro, cabeza poderosa, pico encorvado y plumaje compacto, todo él, predispuesto para largas jornadas. Los ojos, eran parecidos a los del águila, con la diferencia de que éstos, tenían una rara nostalgia. Nos mirábamos extrañados. Sentía confusión y cierto temor ante la presencia. Un sudor frío acompañado de espasmos, recorrían por el cuerpo. No tardé en comprender, que ella (el ave), había notado mi comportamiento y cómo en una fábula mitológica, empezó a narrar el porqué de su presencia:
“No he venido a perturbar la tranquilidad del hogar, sólo a descansar de un largo viaje. Vivía en la cúspide de una montaña junto con la nieve y el cielo azul. Allí todo era tranquilidad. La curiosidad y el deseo de conocer el anchuroso mundo me trajo a tú país hermoso. Divisaba desde lo alto el azul de dos mares, las férreas montañas, el verdor de las planicies y selvas procreadoras de vida. Estaba encantada al ver tanta belleza.
Antes de regresar, hice un prolongado descanso, para saborear la dulzura de las frutas, observar la laboriosidad de sus gentes y embriagarme de verdor. Algo me indujo alzar el vuelo repitiendo el recorrido para grabar con fidelidad la magnificencia con que el creador, los ha recompensado. Oh que sorpresa…todo era diferente. Los océanos estaban llenos de porquerías; una mancha negra y espesa mataba los peces; los alcatraces, cigüeñas y gaviotas morían en las playas. En los campos el humo no salía de las chimeneas, brotaba de los sembradíos mientras la gente corría, las quebradas se habían convertido en arroyos de sangre y algo viscoso mal oliente; la selva estaba talada, solo la droga florecía mientras la fauna lloraba. No quise continuar, miré éste guayabo con algo de verdor…descendí nostálgico desfalleciente ante tanta crueldad del hombre y aquí yaceré. Recuérdame siempre, mi nombre es tristeza.”



miércoles, 5 de julio de 2017

ESTAMOS ESPIADOS


ATRIO Y AL FONDO EL CEMENTERIO

El espionaje o penetración, es un cuento viejo. Esa culebra de que se habla en el Edén cuando Adán y Eva Vivian como los primeros terratenientes y penetró con sobornos para que la inocente primera femenina, se comiera el cuento de ser más grandes que el Creador, si comían del fruto prohibido, era nada más que una espía mandada por Luzbel. Es así, que, esa forma maligna de saber qué hace el otro, ha destrozado a más de un imperio; también se ha metido como gusano, dentro de los emporios industriales; se rebajó en espiar a las parejas, para saber el ofendido, que oscuros tejemanejes hace la otra parte, para ponerle los cuernos ya sea con un mero ‘piquito’.
Esos oscuros personajes, se hicieron a grandes fortunas y casi al respeto por sus viles actuaciones. Hoy deambulan por doquier, están hasta en la pieza contigua o tapados con la propia cobija de uno. Una invasión igual al de las hormigas. Estados Unidos nos tiene en la mira a todos. Saben dónde estamos, que comemos, el número del teléfono, que jabón usamos para el baño, la loción, si se la jugamos a la esposa y con quien. La privacidad no existe. Miedo tengo, que cualquier día, salga en un periódico la información de que me baño en pelota, que ciertas noches busco que comer en la nevera, que el medico llegue a saber que se me olvida tomarme una de las seis pastillas diarias y lo peor, que mi esposa sepa que de vez en cuando sueño con un aren de bellas mujeres que me soplan con abanicos de plumas de avestruz hasta el ombligo. Temor siento de mi vecino, del amigo, el enemigo, la esposa, los hijos y el colmo de la crueldad, de que me esté espiando yo mismo.  
 


miércoles, 28 de junio de 2017

ESTADÍSTICAS DE MIEDO


NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

A mala hora nos hemos venido acostumbrando a las noticias perversas. Nos insensibilizamos. Nada importa el mal que ocurre, pudo más la degradación de los sentimientos. Empezamos a enseñar a los hijos el modo de hacer dinero y se olvidó la forma de infundirles la palabra AMOR. Un crimen, la violación, el robo, una extorsión; la corrupción en las clases altas y dirigentes del país, es comidilla diaria, con la aceptación de cada uno de nosotros que todo eso nos parece normal.
La última estadística de medicina legal habla de 492 homicidios de ancianos en el país en el 2012. El anciano en casi todas las culturas es un ser reverenciado, es la figura digna de emular; la cajita de experiencias emblanquecida de cabellos canos, ojos fatigados recostados al bastón del saber por conocimiento propio. Estatua viviente del respeto.
Generación envilecida por la droga y crianza permisiva. El “cucho”, es un comodín en el juego del irrespeto, es la cosa que se utiliza para fines perversos, como aprovechamiento de la incapacidad de defenderse, para ser violados sexualmente. Se recuerda que hubo unas ciudades en la antigüedad, que por degeneración desaparecieron de la fase de la tierra. ¿Estará muy lejos nuestro castigo?




miércoles, 21 de junio de 2017

LOS MUSICOS


DECORACIÓN

Llegó un buen día que el sueños de los niños, se llenó de notas musicales. No preguntemos de donde nace la idea, pero llegó el instante que juntaron las ambiciones en un manojito palpitante y comenzó la tarea: por la entrada a Quebrada Arriba, cerca de la casa de los Castrillón, existía un sembrado de guaduas, tomaron una mediana, de allí nace la guacharaca haciéndole muescas con un serrucho y con un alambre emprendió a sonar; de la madre costurera brotaban los retazos y del recipiente al que iban a caer, sonaron los acordes de un bongó; los timbales tomaron vida, empatando dos tarros de leche Klim con alambre, faltaba los cueros ¿Cómo? Sí. Pal matadero que quedaba en la calle Mejía al terminar junto al río en la desembocadura de la quebrada Piedras Blancas, nos regalaron unas vejigas de marrano y otras de novillo para el bongó, el sol hizo que se templaran y despidieran el sonido grueso y débil. Se encontraron en la carpintería y la bondad de don Zacarías de los Ríos Arenas (no es una charla) unos palitos sonoros y ahí estaban las claves, a alguien el niño Dios le había traído un par de maracas y ya estaba listo el conjunto de música tropical.  
Ensayos. Aprendida de cantos como aquellos de la batea tea se rompió, la piña madura y otros de los que estaban de moda cuando la radio y los pick up era lo último en tecnología. Todo lo hacían con devoción y a las carreras, estaba para llegar el día del niño en la escuela y allí, sería el debut tan anhelado y…llegó. Fotos, niños boquiabiertos haciendo redondel, maestros descrestados por el lado de allá y por el lado nuestro, pedantería, orgullo y satisfacción.
Con el tiempo, un acordeonista hizo entrada triunfal y con él, fin del primer conjunto de música bailable, con el acordeón llegó la codicia.  
 


miércoles, 14 de junio de 2017

EL CAWBOY CRIOLLO


BOSQUEJO

Había llegado con buen tiempo a la cita médica. Poca gente deambulaba por los pasillos (eso lo extrañó). Estaba acostumbrado a observar a ancianos hipertensos con la libreta en que les llevan el control; en el lugar siempre había personas en busca de médico que les ayudará con la salud o, más al fondo, detrás de la simpática odontóloga, cuando una muela estaba más enconada y dolorosa que la llaga de San Roque, pero lo que abundaba siempre, eran niñas impúber que no podían esconder el avanzado embarazo. Eso le hacía bajar la moral hasta los cordones de los zapatos. ¿Incultura? ¿Padres irresponsables? ¿Una época estúpida? ¡O todo junto!
Se sentó en la larga silla metálica que estaba fría como culo de tullido, posando sus ojos sobre el afiche en que indicaban lo importante del lavado de las manos; cuando una voz fuerte y grave le sacó de un empujón de la estúpida actitud. Un hombre grande y rectilíneo le pedía al dependiente una cita con el galeno. Aquello, era normal; no así su vestimenta, que al mirarlo, daba la imagen de un vaquero americano, salido sin permiso de una estampa de aquellas viejas películas del lejano Oeste. Su ropa sucia, mostraba que eran las calles las que le daban albergue y que su locura para emular algún galán de aquellos celuloides, era lo que le daban fuerza para esquivar las burlas de un vulgo apático y desalmado. 
  


miércoles, 7 de junio de 2017

AVENTURAS DEL PERIÓDICO


BENITÍN Y ENEAS

Era una costumbre entre los dueños y administradores de las cantinas, de aquel cebadero de paz que era la Tasajera, comprar diariamente el periódico, los más madrugadores lo recibían personalmente a los demás, les llegaba por debajo de la puerta, era el trato que tenía con don Moisés. Ya fuera Tito o Rubio, le habían exprimido todo el contenido e iban llegando lectores habidos de enterarse de los hechos acaecidos por ahí cerquita, en los pueblos, en el país del Sagrado Corazón, (no quiero ser machista), la Virgen de Chiquinquirá y se alejaban tanto que le daban la vuelta al mundo buscando noticias, claro, llegaban ya viejas de haber ocurrido. Lo que en verdad agitaba los corazones era encontrar la página deportiva y aquella…en que unas figuras pequeñas estaban llenas de fortaleza, de hipnotismo y de humor. Ahí, se clavaban los ojos. Siempre existía una mesa en que el diario reposaba con sus hojas abiertas, dándole satisfacción a los diversos intereses del conglomerado que prefería leer de ‘pegao’, además, podían tomarse su tinto o una gaseosa bien helada.
La costumbre de leer el impreso se iniciaba desde la salida de la escuela hasta ya bastantes bien creciditos. Se seguía con avidez los amoríos del Fantasma con Diana, las peleas a golpe limpio con los malos que siempre ganaba ¡Ha! Aquella de Mandraque, su hipnotismo nos dejaba perplejos; esa de Tarzán con su inseparable Chita cuidando la selva de la maldad del hombre y las risas con Educando a papá, con las rabietas de doña Ramona con el pobre don Pancho; Lorenzo y Pepita y pare de contar. Día a día se seguían los acontecimientos de aquellas tiras, que nos motivaban o el sentimiento de tristeza cuando algunos de aquellos héroes estaban en dificultad. 



miércoles, 31 de mayo de 2017

REENCUENTRO CON LOS PADRES


ALTARES CASEROS

Sabía que aquello había sido un sueño, pero la quimera logró hacerlo tan feliz. Era inaudito ser verdad. El ensueño logró por entre esa nebulosa del subconsciente, estar el instante necesitado con los seres inmensos que el hada de la suerte, dejó descargar con la suavidad de una pluma en el remanso del hogar. Alcancé a escuchar: “Viejo, ¿querés café?” Y contundente respuesta: “¿Vieja, cómo te diste cuenta?” Las ventanas de la nariz empezaron a llenarse del aroma de las bifloras y olor a tierra de jardín. Al oído por el nervio auditivo, los ladridos de Mirto el perro compañero de juventud, a Pepe, el gato, admiración de los transeúntes, raro ejemplar de una especie común. De pronto se escuchó más hacia adentro, el chorro del grifo y el sacudir de platos al lavarlos con jabón de barra Camel, en las manos pomposa de la generadora de vida, mientras en la parrilla el café empezaba hervir. La vida, la creí que se escapaba, cuando aquellos ojos picaros se posaron en la anatomía de quién se alimentó de sus senos. Era ella. Nítida. Amaba al limpia piedra.
Una tos pasmosa le hizo voltear, en aquel mueble recostado a la pared, bautizado el nido, estaba la cabeza cana reclinada sobre un cojín mirando el verdor de jardín; corría la tira de las cargaderas con una mano, mientras la otra entraba al bolsillo, para extraer el cigarrillo que empezaba a arder, después que el fuego de la lumbre lo había iniciado. Expulsó con fortaleza la bocanada de humo y la mirada verdosa observaba la fascinación en que estaba aquel hijo que había resuelto venir de visita, cuando el hogar se quedó solo y ni el eco de sus pasos se escuchaba y menos los de la vieja, que se dedicó a llevarle el tinto sin moverse. Lo ejecutaba con el poder del amor.  


miércoles, 24 de mayo de 2017

NINA, BOTÁNICA


NINA VÉLEZ MUÑOZ

Cuando se dedica a escarbar en el tiempo, se va topando con chispitas brillantes igual que en una batea zarandadora en medio de un río, quebrada o veta. En uno de esos barequeo de recordación se tropieza con la “medicina casera.” Aquellas madres de otrora, tenían igual o más conocimiento que el boticario del pueblo. En todas las casas y casi siempre junto a la ‘poceta’ o lavadero de la ropa, diseminados por el piso, tarros de todos los tamaños, de esos en que venían las galletas unas veces, otras, los de pintura; no faltaban los de beques que prestaron sus servicios hasta que los golpes los totearon y entraron a ser ingredientes en la botánica del hogar. Mi vieja (tan linda ella), era una consumada herbaria, creo que tenía los conocimientos de José Celestino Mutis, hacía sus viveros terapéuticos con el fin de ayudar al ‘viejo’ en los gastos con los hijos y no ver muy seguido al doctor Correa.
Cuando salía a las afueras del pueblo (Copacabana), por el camino estaban bellas y acogedoras fincas separadas las puertas por una manga rodeada de alambre de púa, la vieja buscaba comunicación con los dueños les gritaba: “Buenas y santas, cómo les va…amarren el perro.” Ya con la señora y después de prolongado dialogo y con aquella sonrisa pícara le iba pidiendo “piecitos” de cuanta mata existiera, haciendo énfasis en aquellos retoños o semillas de los que curarán hasta el mal de ojo. Por aquellos tarritos brotaba el apio, albaca, culantrillo, diente de león, hinojo, cidrón (cedrón) y limoncillo. A cuanto vecino ayudaba y cuando ella estaba enferma, jamás supo que hacerse.  
   


miércoles, 17 de mayo de 2017

LA RELOJERA


COPACABANA FOTO BPP

Se era pequeño y los taitas nos vestían con pantalones cortos, los anhelos nuestros y envidia, era ver los pantalones largos de los mayores. Por allí, no entraba el frío a las “verijas” o sea, a las pudendas, que nos enseñaron que no eran pa’ mostrar en público; el mayor escarnio de aquella vestimenta infantil, se venía encima cuando por aquello de los ancestros gu’ cualquier otra cosa, resultaba uno, con un monte de bellos en los perniles, lo que daba espacio para que los que estaban en la cima de la pubertad, hicieran las más acomplejadoras chanzas. Pena, angustia, mentada de madre en la mente, escurriendo el juste tomaba de Villa Diego. Cuando se andaba con el papá se le iba mirando de reojo todo movimiento, para desarrollarlo cuando llegara el venturoso día de la alargada del pantalón, aquello era la ¡emancipación! Para aquel venturoso tiempo circulaban las monedas de centavo, de dos, de cinco y veinte. El padre estaba a punto de pagar el “casao” de velitas ‘tirudas’ y las tajadas de coco, igual que un autómata, bajaba la mano hasta la pretina.
Allí al costado derecho se encontraba la imitación a los bolsillos, en forma minúscula. Estaba construido para ser la pequeña caja fuerte, que buscaba pasar de incógnita sin que nadie percibiera que allí caía lentamente lo que se ha llamado la menuda echa de aleaciones de metales finos, lo demostraba aquel sonido de timbre, cuando por descuido daba la moneda contra el suelo. Sí. Escondida se hallaba la famosa relojera. Del   enigma salían relucientes las monedas para el sacristán, en el arcano se encontraba la alegría de los niños cuando llegaba el padrino, de aquella confidencia aparecía la entrada al teatro Gloria; era pues, el desespero del infante porque del corte del pantalón viejo del padre, nos hicieran el lanzamiento del nuestro con aquella pequeña abertura, para sacar de allí centavos con el fin de comprar mamoncillos. 
 


miércoles, 10 de mayo de 2017

LOS MALOS MOMENTOS


LA HISTORIA CAE

A un bobo grandote que todos llamábamos "Vástago" y, a quien los fogoneros -ayudantes de carros- no dejaban nunca en paz, lo sacaron de la vida "Sitieña", ellos mismos. Un domingo lo encaramaron sobre los lomos de un jumento, al que golpearon en el anca, el animal encabritado, salió dando coces y saltos hasta que nuestro hombre dio contra el suelo, para levantarse a la Diestra de Dios Padre.
En la misma acera de la iglesia y después del hotel de "Pachita", en un pequeño cuarto, tenía don Belisario Toro su relojería y joyería, que atendía desde tempranas horas. Que ejemplar más hermoso era aquel distinguido señor; blanco, grueso. Con su vestido de pies a cabeza impecable, casi siempre de color negro. Sus gafas, las cargaderas, toda su vestimenta en completo orden. Jamás se le conoció otro vicio que el del trabajo y la honradez. Una de esas madrugadas y después de salir de misa de cinco que oficiaba el padre Duque, le salió al paso el negro "Pinocho" y golpeándole con algo contundente, lo tiró al suelo, dejándole inconsciente lo que aprovechó para robarle muchas alhajas que tenía en su negocio.
No se sabe sí la pena moral que aquello le causó, o sí, los golpes mellaron su salud, pero el caso fue, que don Belisario no salía ni a la puerta de su casa y poco a poco se fue alejando del mundo de los vivos, para sumir a su familia en profundo desconsuelo. Había llegado a Copacabana en esa mañana el primer acto delictuoso que ensombreció la tranquilidad del "Sitio de la Tasajera", que dejó a "Pinocho", cómo un hombre de alta peligrosidad.



miércoles, 3 de mayo de 2017

ELUCUBRACIÓN


EL AYER ESPERANDO SER DERRUMBADO

Recostado sobre las neblinas del tiempo y con el fatigante paso de los años, no se deja de extrañar los cambios perpetuados por la humanidad. Para quien ha vivido mucho, es sentirse arrinconado al cuarto de San Alejo. Escuchar una conversación de jóvenes, es igual que estar en otro país, con dialecto improvisado. Los ‘amores’, duran lo que una eyaculación. Los hogares no son el sagrario de la familia, es el monopolio de los BlackBerry y la violencia de la televisión. Para ir a fútbol se debe asistir acorazado en compañía de un sacerdote, para que le aplique los Santos Óleos en caso de ser agredido de muerte. Las mamás sublimes y abnegadas de ayer, son hoy presidentas de sindicatos, gerentes con grandes emolumentos y hasta guerrilleras, que dejan los hijos en manos ajenas. Han nacido las luchas por la igualdad, el libre desarrollo de la personalidad y Dios viendo desde la barrera. Nosotros, los que crecimos en ambiente diferente…para qué, somos retrógrados y cavernícolas, que aún creemos que Adán y Eva, eran hombre y mujer, pero según cuentas había alguien más.



miércoles, 26 de abril de 2017

EL DÍA QUE CAMBIÓ


PASEANDO LOS AÑOS

La continuidad de lo que se llama progreso, hacía la existencia complicada; lo que antes era la fortaleza de la familia, había caído al último escalón. El consumismo llenaba de hambruna la mente, difícil ver el rostro del caminante, la cerviz inclinada distorsiona la figura. Los animales antes libres de ataduras, ya las vestimentas colocadas por la frustración de los amos, reprime el espacio en que disfrutaban, temen ser castigados por ensuciar el atuendo. Cada cual se refugió en sí mismo al estar convencido que el de al lado, lo utiliza para su conveniencia; la soledad iba ampliando su espacio.
La naturaleza se asfixiaba en la estrechez que dejaba la codicia que el hombre tituló URBANIZACIÓN. Estaba entronizada la legalización de la tala de árboles con la consecuencia de la muerte de la vida. Castillos modernos colgados de montañas áridas, con grupos elitistas a la espera de la tragedia. Los padres se liberaron tanto que fueron creando sus propios prostíbulos en lo que antes se llamaba hogar. Al comedor lo visitaban los espantos de los abuelos, era el lugar de encuentro del pasado ¡Hemos cambiado! ¡Estamos en la creación del despotismo! Era raro, mientras más avanzaba, todo retrocedía.  



miércoles, 19 de abril de 2017

CUANDO TODO CAMBIÓ


UN LUGAR DE RECUERDO

Se había quedado dormido ¿Cuánto tiempo? No tenía ni idea. Los ojos estaban pesados y envueltos en una nubecilla que hacía que la mirada se viera como empapada al posarla sobre la distancia. Alcanzó a ver que las cordilleras no eran los peladeros que dejaba la erosión ¡Sí, eran verdes! Bellos en todos sus matices. Caminó dando tientos hasta la orilla del río ¿Era que estaba dormido aún? Pero corrían sus aguas claras, pareciera primer plano de un espejo. Las riberas cual alameda que daba sombrío, cubría infinidad de especies de flores en florescencia. Era un cuento de hadas. No podía ser cierto.   
El aire tan fresco, enfriaba los pulmones igual que bálsamo divino, ni una partícula contaminante se adhería al espacio ¡Aún no lo podía creer! El temor de haber perdido la razón se acrecentaba. Al observar el respeto por los animales, le exteriorizaba que en parte estaba en lo innegable. La salud llegaba hasta allá en donde los indígenas ya no se morían de desnutrición. En el caminar tambaleante de asombro, no oteaba ni un solo habitante de calle, no era que todos fuesen autócratas, es que se ejecutó justicia. Se detuvo para pellizcarse, no sintió nada. Se dio cuenta con pesar que permanecía todavía dormido y estaba soñando.  



miércoles, 12 de abril de 2017

HARTAZGO


LA TORRE DE COPACABANA

Se deben de haber alineado los astros para llegar hasta en el instante en que estoy. No ha sido fácil, al ver pasar acontecimientos que enlutan esa despensa en que se han guardado la frescura de un tiempo ido, en que el silencio, era parte que las aves compartían en la cúspide de la arboleda, su alegría manifestada en trinos, se extendía por el valle encasquetado entre montañas. Día a día, el amarillo de la prensa, se pasa a rojo en que la violencia sangra entre titulares y columnas de un mundo convulsionado por la avaricia que siega las grandes esferas del poder. No solo es en el pináculo de los gobiernos, sino, en el diario acaecer en las laderas pobladas de necesidades, en que el llanto brota después de la explosión de una bala perdida.
Cada animal pierde el encanto, cuando otra categoría entra por las fronteras y el que era el descreste de vecinos, transeúntes y familiares, es lanzado a las calles para que aprenda a vivir del mendrugo olfateado en las canecas, estropeando el barniz de las uñas que aún queda del recuerdo de un tiempo mejor, cuando cambiaba de pañoleta a cada baño. Masoquismo se vuelve el mirar las noticias. Degradación, la falta de espanto ante el crimen, la orgía y abuso sexual de niños. Podredumbre, la inactividad ante la depravación que trae, la soledad de un cuarto en que un niño grita auxilio.   
 

miércoles, 5 de abril de 2017

LA MODA


CANSANCIO

Creo que desde que murió Indalecio gu’ en que se dio el primer paso sobre la tierra, se ha dicho, manifestado, proclamado, eso sí, no se sabe si con razón: “Qué lo que es moda no incomoda;”  por ratos se traga el versito otras, se entiende como una forma de buscar en la masa la aceptación al error cometido o que se piensa ejecutar o de volver la acción (como dicen ahora) “viral”, para pasar inadvertido y aquel que se aparte del conjuro es visto cual cavernícola, retrogrado, que al apartarse de la virulenta usanza, le puede acarrear agresiones, agregándole a esto, una muerte ante la ‘sociedad’ correligionaria de la nueva moda.
No se puede dejar de admirar algunas que se quedaron casi para siempre, tal es el caso de la minifalda. Resultó por allá en la calenda en que se estaba despegando a la etapa del onanismo, que no es otra que la pubertad ¿Qué era aquello? Las diosas de la creación se despojaron de la ingenuidad, empezaron a mostrar lo que guardaban sagradamente para después del himeneo; aquel destape fue causante de accidentes, traumatismo en la vida cuotidiana de las parejas, ojeras prolongadas en los mancebos, tropezones entre los transeúntes. Fue una apoteosis de piernas torneadas y corta tela. Por eso no se le ve gracias a la moda de salir del clóset.



miércoles, 29 de marzo de 2017

LA SIMPLEZA


CIENCIA EN LA CALLE

Cuando todo era tan bueno, por aquello de lo sencillo y por aquella época en que, el aire era respirable, sin toz, entraba a los pulmones refrescante; los árboles rodeaban las calles de los pueblos, eran las urbanizaciones de las aves, protectores de columpios y sombra del caminante; se jugaba hasta con un palito untado de caca. Salía de la imaginación de los niños o era enseñanza de los padres, juegos que unían, se hacían amiguitos, despertaba la entelequia expandiendo neuronas sin límites, eran como artificies de paz que se prolongaría en el espacio.
Fueron muchos los juguetes que disipaban el transcurrir del tiempo. Existió uno que adormecía la inocencia, estirando la imaginación. En las máquinas de costura se usaba el hilo Cadena, envuelto en una carreta de madera, también en el hogar para zurcir las medias. Pues bien, cuando llegaba vacía a nuestras manos, le hacíamos muescas a las ruedas; a un lado un pedacito de vela adherida al hueco con un caucho y éste al lado contrario con un alambre, estaba construida la hermosa catarpila, que al darle vueltas al cucho con el alambre echaba andar. El alma se iba rodando y hoy aún se quiere ir tras ella.
 


miércoles, 22 de marzo de 2017

R. C.


LOS ÁNGELES MARCHANDO
R.C.
    En los finales de la década del 50 y principios del 60, hicieron aparición dos Quijotes modernos en la tricentenaria Copacabana, que se dejaron llevar por los sueños. Querían hacer del adormecido poblado, un despertar a la cultura. ¿Y qué mejor forma, que una estación de radio? Se movieron con tesón de hormigas. Motivaron al cura para que se apropiara de la idea. El padre Bernardo Montoya, les creyó y pronto estuvo ante el Ministerio de Comunicaciones, sorteando la burocracia estatal, encontró la aceptación de una licencia para que Copacabana contara desde ese momento con su emisora. Alberto Giraldo y General Tobón, saltaron de la dicha y sus sueños se hicieron realidad. En el dial de los receptores en el hogar de los sitieños en los 1.560 kilociclos, había quedado instalada RADIO COPACABANA, que un día de 1960 a las 4 de la tarde, dejó oír como inicio de transmisión el himno nacional. Algún tiempo después, apareció un muchacho lleno de ideas y con el deseo inmenso de hacer conocer su pueblo. Miguel Ángel Cuenca, se hizo cargo de la dirección artística. Siempre se le veía sentado frente a una antigua máquina de escribir. Libretos vienen y van para que todo se moviera con organización. Como amante del folklore patrio y músico él, no podían faltar presentaciones en vivo de grupos de cuerda, que los radioescuchas saboreaban en sus hogares.
La emisora tenía en principio sus estudios, en el segundo piso de lo que se llamó Casa Consistorial, ubicada al costado occidental del parque principal. Desde allí se transmitía después que el reloj de la iglesia daba las cuatro campanadas en el campanario. Los primeros locutores de planta lo eran General y Miguel, quienes se turnaban hasta la finalización que no se excedía de las 10 de la noche. Al poco tiempo, nos involucramos en la odisea radial, otras personas, entre ellas, Juan Fonnegra; hacíamos nuestros propios libretos, para un programa de media hora de comentarios de éxitos musicales, con temas que nos brindaba desde la Voz de Antioquia, Hernán Restrepo Duque, primer comentarista de discos del país. Marchaba todo bajo rieles, hasta que la administración municipal, pidió el espacio. 
La mano amiga del padre Bernardo Montoya, nos cedió un lugar en la sacristía. Allá fuimos a dar. Aparecieron programas dedicados a la poesía, a tangos, a música colombiana, grupo de teatro costumbrista y algunos de opinión. La emisora empezó un trasegar por diferentes casonas antiguas hasta ser su ubicación definitiva el palacio municipal en el cuarto piso; fue una época brillante en la que don Guillermo Llanos técnico de R.C.N, se involucró con amor a  la estación con su sabiduría. Un día, que los luchadores primitivos por causas diferentes, se alejaron, las ondas se fueron apagando…y murió. Salió del aire, pero dejó una estela de inquietud en las generaciones nuevas que llenaron a Copacabana de cultura. Hoy nadie recuerda aquellos Quijotes…




miércoles, 15 de marzo de 2017

EL MORRO DEL ANCÓN


LA BOLSA EN DESCANSO

Había escuchado siempre durante la infancia, aquel mito, ficción, fábula o leyenda, que llegó a soñar estar en la cresta de aquel ramal de la montaña, que iba a morir a los pies del río. En el sueño, se veía junto a la gallina con los pollitos, que daban visos con el reflejo del sol que encandilaban sus ojos; los rayos caían perpendicularmente ante el ave y sus pichones bañados con el metal precioso del oro. El sueño lo extasiaba, no intentaba moverse para no espantar el espectáculo, que la creencia ancestral, había recorrido desde tiempos inmemoriales atreves de la historia hablada. Aquella leyenda era normal escuchar en boca de ancianos y campesinos de barrios adyacentes del Morro del Ancón, último pedazo de la cordillera que cierrra de un ‘tasajo’ el valle. Aquella invención la escuchó estando muy niño, de boca de un anciano de ruana, carriel, descalzo y tabaco en la boca:  
“Eso de noche clara, es decir, con luna llena era muy bonito. La gallina junto con los pollitos eran de puro oro y salían de una cueva a buscar grillos y lombrices pa’ comer, si sentía pasos de personas se volvían a esconder en el socavón oscuro, no volvían a salir, era como si supieran que los humanos somos malos y ambiciosos. Han sido muchas las personas que emprendieron la subida al morro, tratando de llenarse de plata. Unos dicen que son apariciones pa’ que se encuentren un entierro indígena que hay en la montaña y otros que eso es una mentira; lo cierto de todo, es que yo lo oí del abuelo, tal como se los cuento.” Desde el alto en que estaba el hogar, en noches irradiadas por la diosa de la sombra, con sonido de chicharra incluido, no dejaba de mirar hacia aquella elevación para detectar algún color amarillo en movimiento. Aún no sabe si aquello era un invención o la realidad.  
   



miércoles, 8 de marzo de 2017

¿QUÉ PASA CON LOS NIÑOS?


PRIMERA COMUNIÓN

“La primera infancia es fundamental en la existencia de cualquier persona, pues con base a lo que experimente en ese periodo se sustentará en su vida posterior.” De eso es lo que se debe aferrar el cardumen humano para entender el mal que se hace a una criatura que ha llegado a hacerse un nuevo habitante de ésta circunferencia azulada, cuando por la vileza, se le descorre el velo blanquecino de la inocencia. Un niño que aún conserva el olor a pañal, no tiene por qué recibir de los padres el “premio” de un condón o llevarle a la casa, la niña prepago que visita los apartamentos vehículo transportador de enfermedades y el empiezo del cansancio en la existencia del infante, cuando aún sueña con cometas que se campean por el firmamento. Están en la etapa en que buscan establecer relaciones afectivas con otras personas; buscan cualidades de comunicarse en distintos cambios   y proteger de modo especial ese citado lapso en la que tienen lugar importantes situaciones como estas:
-Se establecen lo que son las capacidades para crear relaciones afectivas con otras personas.
-Se fomenta e impulsa lo que son las cualidades comunicativas en sus distintas variantes. “Se desarrollan habilidades básicas tales como la motricidad e incluso el lenguaje.
-Se dejan claras y firmes las bases en cuanto a valores como la tolerancia, el respeto, el esfuerzo, la solidaridad.”
Se llena la mollera de preguntas estúpidas con respuestas iguales, que en vez de bridar salidas, atropellan en una confusión sistemática, que hace tanto daño como derrumbe en barrio de invasión: ¿Por qué las balas perdidas, siegan la vida de los niños? ¿Por qué, abuelos, tíos, padrastros, vecinos y hasta los padres abusan sexualmente de las inocentes criaturas? ¿Por qué los educadores lascivos hacen chantaje de una profesión en la que antes, eran igual que segundos padres, para infringir la belleza de la castidad? Se perdieron los valores, por hacer reinas o modelos; no se puede perder tiempo en evaluar principios, el dinero llega en un jugador de fútbol o en alguien que con el traqueteo embellezca el ambiente.  
 


miércoles, 1 de marzo de 2017

PIEDRAS BLANCAS


CULTURA SINÚ

Aquel torrente que era convertido en serenos charcos, era el lugar amable, ecológico de encuentro de la niñez en Copacabana, por allá en la década de los 50. El caudal venía enquistado desde la montaña, por entre sembrados de caña dulce y caña brava. La apariencia al primer golpe de vista era la de un río por la cantidad y fuerza de sus aguas. Pleitos con la capital, mermaron la fuerza del arroyo y aun así, continuaba siendo el deleite de los párvulos. Las piscinas naturales casi siempre estaban rodeadas de enormes piedras albas, que eran los trampolines desde donde se lanzaban las inocentes criaturas, que no entendían que era futuro y mucho menos lo que los mayores llamaban sufrimiento. La margen derecha, era la cuna de guayabales que servían cual aperitivo antes de zambullirse en la profundidad acolchonada de arenilla; la de izquierda, sombreada por árboles que daban descanso a las vacas de don Ramón Ríos, llevadas a pastar todos los días después del ordeño matutino.
A aquellas piscinas originarias, se les iba poniendo nombre según el punto sobresaliente en el contorno: Charco Azul, Charco Verde, Charco Piedra Etcétera. Quedaba corto aquella extensión para corretear evitando que se nos fuera “pegado la chucha”, aquel juego sociable, que brindaba alegría y conducía impecablemente a un castigo, por ser culpable de raspones en las rodillas, codos y hasta en la cabeza. Cuando cansados se estiraba el cuerpo al sol, la mirada observaba a un hombrecillo taladrando la tierra y dentro de la cueva una batea en movimiento giratorio, buscando chispitas de oro, por eso, todos lo conocían como Come Tierra o, más allá por el camino, una figura rechoncha, mirada maliciosa, sombrero hongo y con más remiendos que una trapeadora, el inolvidable Magín. Hoy, es una corriente moribunda encerrada por casas que le robaron su espacio, tal vez esperando que la quebrada recobre lo que le fue suyo.     


miércoles, 22 de febrero de 2017

TROTE


PAISA A LA FUERZA
Aquello era quietud, soledad con revuelo de palomas, interrumpido por la sonoridad de las campanas. Una plaza inmensa rodeada de frondosos árboles de mangos, un algarrobo y una buena cantidad de mostradores de cantinas en el lado nororiental. Por el inmenso atrio se veía a mujeres embozadas en mantones negros rodeados de flecos, que bailaban al caminar de la garbosa dama; el silencio se llenaba de repiques de tacones, reclinatorios, de agua brotada de dentro de los patos de la fontana, del sacudir por los fogoneros irreverentes los árboles para que el fruto callera de bruces al pavimento, se percibía el eco de algún tango trasnochado o un bolero sentimental desde el kiosco  y de camándulas inspiradoras de piedad. La estampa se repetía días, meses y años. Copacabana estaba construida en crisoles de historia. Aún se escuchan el paso de las cabalgaduras enjaezadas de escudos, señorío y estirpe.    
Quizás de allende de las fronteras o seguro, de genes de aborígenes Niquios, o casi sin equivocación, de la mezcla de aquellos y el negro, un zambo; deambulaba por las calles de Copacabana, rectilíneo espécimen, dedicado desde temprana edad a los ajetreos de la albañilería, ejercida en compañía del dios Baco. Cabello ensortijado, ojos saltones de malicia, piernas extremadamente largas y pies callosos libres de atavíos de cuero, maltratadores como una penitencia. Fue Trote, todo un personaje que no sólo fue distinguido en el menester de embaldosar, sino, que, en la tienda que fue primero de Juan Sánchez y después de Juan Fonnegra a la entrada del Cabuyal; en un rincón esperaba a los clientes huérfanos de amor o, a los expertos en los requiebros pasionales, para escribirles estelas colmadas de versos, para la Dulcineas de turno. Mijo: si quiere que siga, cómpreme uno doble.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

A POQUITOS


ANTIGÜEDAD
SE NOS OLVIDARON.
Moisés se fue por las Tablas de la Ley. Diez mandamientos. Regresó y estaba el ambiente plagado de erotismo. La historia tiende a repetirse; los cambios de esa sorpresa del venerable patriarca, se vive hoy con puntos y señales. Se han creado los ‘dioses’ del dinero y la sexualidad, fuera de ellos, la humanidad no encuentra otra alternativa.
¿Qué se hicieron los sentimientos, la honestidad, la fidelidad de los hogares, el respeto por la vida, el dar sin esperar recompensa? ¿Qué camino erróneo tomaron? Se buscaron atajos, que precipitan al abismo. Una vez más Dios, quebrará las Tablas sobre los acantilados y pensará que el hombre, es el punto negro de la creación.

ESO NO PESA.
Aquella vibración armónica a cada paso entre caderas y busto de las hembras, mostraba a la legua la autenticidad del regalo divino. Los bebes en la lactancia disfrutaban de la leche materna sin componentes químicos. En los devaneos eróticos nadie se sentía engañado y las prendas de vestir se acomodaban fácilmente a aquel encanto natural. Ya existen las de tipo balón de básquet, bombas de helio; las más ‘recatadas’ las rebajan hasta pelota de números. El escote al no acomodarse con ellas, las deja salir atemorizado ante alguna explosión; parecen cuñadas con la barbilla y son observadas por incrédulos fanáticos de la perversión, a quienes son dirigidas las obras de vanidad de los cirujanos plásticos. Son cuidadas con tanto esmero, que los hijos al nacer, no tienen el refugio sublime y amoroso por aquel entorno. La duda ¿Eso pesa?

Se dio el salto del pueblo a la ciudad. Tejados ennegrecidos por el tiempo; verdes los campos, aire con olor a flor. Listo para la larga caminata. En el umbral de la alameda, unas manos arrugadas decían adiós; a la vera del camino, rostros de amigo se fueron destiñendo al margen opuesto, cabellos de hermosas mujeres impregnados de aromas seductores, se derretían; el camino se convertía en tortuoso sendero en que los poetas, no hallaban las musas y el parnaso quedó solo.





miércoles, 8 de febrero de 2017

FUEGO OLIMPICO


UN BOSQUEJO

Ella es vieja, data de tiempos más allá de la edad de hielo, la traída de la Llama Olímpica, al pueblo que se quedó engarzado en el corazón. La inquieta memoria, le da sin permiso, irse a vagamundear por cuanto recodo, le dio a uno por meterse en aquella juventud tan ‘paticontenta’. El pueblo desde temprano el 20 de julio, se ponía a revoletear cómo cualquier abeja que se respete; por las ventanas arrodilladas, estaba colocada la bandera, algunas llenas de fragancia y colorido, no faltaba cualquiera puesta al revés y con unos colores que pareciera que era la pobre de otro país, pero hervía el amor patrio. Se recuerda con nostalgia a su más ferviente participante: Iván Córdoba, cívico, soñador y amigo, que aún la porta, por allá en las altura.
Si me equivoco en fecha, para que voy a pedir perdón; por allá en…1958, nos alejamos del Sito, fuimos a dar a los dominios de don Tomás Carrasquilla. Se partió trepados en el capacete de un carro de escalera de la flota La Esmeralda acompañados de deportistas, concejales y uno que otro pegado; se llevaba con cierto orgullo la antorcha ahumada del pasado año, mientras en la parte de abajo, se escuchaba cánticos de moda y una que otra grosería, era el ambiente natural de una pléyade de cofrades de la hidalguía en busca de la paz. Palabras de despedida del alcalde anfitrión, en que se usaron párrafos de cuentos de don Tomás, en que sobresalió Peralta y la humildad de su espíritu. Cerca del pueblo una familia de campesinos que venía a vender sus productos, que no conocían aquello del Fuego Olímpico, se arrodillaron llenos de devoción, cuando alguien grito: “Todos al suelo. ¡De rodillas! ¡Hincarse pidiendo perdón!  Se perdieron a la vuelta, no se volvieron a ver. La risa sigue resonando por el túnel del recuerdo. 



miércoles, 1 de febrero de 2017

HUBO UN TIEMPO


GRAFITI

Corría el meridiano del siglo pasado, el acontecer exhalaba otro ambiente. Los hogares, seguían los ritmos de una batuta que ejecutaba los movimientos, con el saber del corazón y la responsabilidad. Existían escuelas y colegios en que se enseñaba primero la honradez, que a contar el dinero, el respeto antes del poder. Las aves trinaban sin asfixia, el verde de los campos era el color natural, la nieve era perpetua, el agua corría a raudales; los niños jugaban ingenuamente por la cornisa de la imaginación. Las reuniones familiares, eran un festín de aprendizaje en donde los lazos de amistad, se ligaban hasta el pretérito. Para aquel entonces, las fincas enchambranadas eran sagrario de la heredad, reposo del carriel, ruana, machete y dados que rodaban lanzados por las manos callosas del campesino labrador de sueños e ilusiones, hoy, convertidas en lupanares de orgías promiscuas irrespetuosas del abolengo.  
Por las calles se caminaba con la cabeza en alto, llevando siempre una sonrisa al encuentro del trabajo honesto, sin negar un saludo a quien en la travesía se cruzaba. Simple gesto de urbanidad. Los asilos, eran lugares casi ociosos, pues las familias adoraban a sus ancianos ellos, representaban la hidalguía acumulada en el venerable patriarca, de caminar lento atiborrado de historia, que al narrarlas quedaban marcadas en el alma.
La niñez, correteaba alegremente fuera de temores, sin encontrar al paso libidinoso hambriento que mancillara la castidad de los sueños y borrara por siempre, la expresión de alegría en la faz angelical. Era satisfactorio, llegar al hogar perenne en que irradiaba el amor encasillado sobre el ejemplo y ser recibido en los instantes de angustia, por unos brazos de comprensión, prestos irrestrictamente a brindar ayuda. Hermosa y despampanante la lozanía de la mujer, maquillada por el poder de la naturaleza e irreprochable el donaire con que matizaba la pulcritud de su dignidad.