MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

INTERROGANTE


VISITA DE ZEUS

   Hace tanto que se encuentra divagando por la anchura del territorio hostil, que cree conocerle hasta la exosfera, corteza, el núcleo y la hidrósfera; más es ambivalente ante la condición humana. Sólo basta mirarlo y se retuerce en admiración, palabras ensalzadoras brotan cual chorro de fontana; los mensajes enaltecen el ego, pero basta que hagas un movimiento de 45 grados, eres el bárbaro de la creación. Has subido hasta donde la águilas no se atreven, para caer a las profundidades del averno.
Se posa la mirada confusa sobre un torbellino aparecido en el rincón; ve sorprendido la manera en que se desaparecen los gusanos, la abeja revoloteadora, una mariposa cromática el zumbido de tras de ella, la lagartija hizo el esfuerzo para no ser absorbida, no quedando ni el rastro; la avispa amarilla (chepa) asentó el aguijón y desapareció. Caminó lentamente… tambaleante… con un inmenso interrogante ¿qué estaba pasando? A la entrada del remolino dos pequeños letreros: izquierda regreso al pasado; derecha incursión por el futuro. Mientras veía irse a los vacíos seres diligentes, la duda lo asaltó ¡Era el túnel del tiempo! Concurrían los cambios tan violentos y tan grande su desadaptación, que se fue por la izquierda.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

SORPRESA DEL PÁJARO CARPINTERO


UNA ESQUINA DE COPACABANA

la Las cuerdas de los teléfonos y energía se extendían por topografía abrupta de estas breñas del Señor, que la hizo así, quizás para que en vida, fuéramos purgando las penas, de aquellos pecadillos veniales, semi-veniales y ni tan veniales.
Decíamos pues, que las cuerdas cruzaban el territorio, siguiendo el zigzaguear del Ferrocarril de Antioquia (otro que se fue), sostenidas por troncos de árboles tan rectos, como la conducta de abuelo bíblico, ataviado de carriel, ruana o mulera, sombrero aguadeño y machete al cinto para rozar, no para decapitar. Cuando se recorría el paisaje, el aire, traía el sonido de pequeños golpes que eran familiares, como el rezo del Ángelus. La mirada se posaba en el trabajo arduo del ave que con amor y dedicación, taladraba con el pico fuerte, el hueco que sería al final, la habitación segura de la familia. Allí, llevaría paja para dar calor a sus próximos pichones. Diario venía sin mostrar fatiga, a golpear la madera hasta llegar a ver la obra concluida; en el piso, había quedado el aserrín, muestra de su inquebrantable tenacidad.
El hombre, como siempre, carcomido de egoísmo, olvidó al pájaro carpintero y la necesidad de éste, de construir su casa con panorámica visión. Cambió el sostén de madera de las cuerdas, por bloques de cemento, en los que los picos se hieren sin alcanzar a delinear la entrada, ni avanzar un centímetro. Vuela y vuela y cada intento es fallido. El hombre abajo pasa sin levantar la mirada, menos, escuchar el vano golpe del pico sangrante.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

AÑORANZA


COPACABANA 1940

Parece que todo en la vida llega por casualidad, tal vez esperabas un bus y tropezaste con unos ojos negros que flecharon el corazón, cantabas en el baño y un buscador de talentos te lanzó al estrellato; en el suelo estaba un quinto de lotería que era el gordo. Todo es tan casual que sin darse cuenta el elegante vestuario puede convertirse en harapos, la belleza en máscara de espanto y la juventud fragante en decrepitud rodeada de soledad.
El pueblo tranquilo se desvanecía ante el bullicio, los caserones morada de abolengo, se iba desplomando cual castillo de naipes, en el desmoronamiento caían los atuendos que cubrieron al arriero; la madre no ocupaba su lugar en el nido, el padre estaba convertido en libre pensador. Todo le era igual. El comedor brazos de perdón y emprendimiento permanecía vacío, no se escuchaba el saborear de frijoles, ni el crujir del chicharrón. Vivían la soledad, el abandono; el recuerdo escapó por la puerta falsa en compañía de la vaca ‘cachimocha’, nadie los vio salir.



miércoles, 30 de agosto de 2017

REBELIÓN DE LOS OLVIDADOS


PINTURA MARTA ESCUDERO

Desde hace tiempo todos venían en esa forma semidormida. Era raro, algo hacía presagiar que no estaba lejos un levantamiento con gritos, que se escucharían desde el lugar más recóndito del bello planeta azul. Era extraño (lo creía así) que esa opresión que perpetuamente hacía sangrar no solo la maltrecha carne sino ese trasfondo oscuro lugar llamado el alma, fuera a eternizarse y que jamás a pesar del deseo ferviente, no se pudiera extirpar ese quiste maligno aferrado desde el pretérito a la ignominia. En el pensamiento se fraguaba odio, pero el grito permanecía atollado en un lago de miedo, recelo, desconfianza y turbación. Esa represa se iba llenando y desde puntos apartados el rumor que traían los quejidos, empezaban a dejarse escuchar, era en aquella forma en que se es despertado, por el susurro que viene desde las entrañas de la tierra cuando un terremoto va anunciando su llegada. Ya se veía. El alzamiento no se conseguía ocultar.
Los dueños de los predios verdes de todas las naciones, mandaban a la universidad a los mejores críos, para llenarse de saber, poder descorrer el velo impuesto y mostrar que el indio quiere recobrar lo usurpado por el despojo. La labranza en manos de olvidados lugareños, han descorrido el manto que ocultaba el horizonte y manifestar, que la tierra es de quien la cultiva, que ellos alimentan, que dan vida y quieren ser reconocidos. Los descendientes de maltrechos esclavos llegados obligados por la infamia y la avaricia han ido llenando la universidad con excelencia, mostrando que no existe la inferioridad. Se escuchan temblores entre los monopolistas, acaparadores y logreros, que han pescado siempre para su canasto, olvidando que el mundo es inmenso y que es igual un amanecer en el norte que en el sur. 
 

miércoles, 23 de agosto de 2017

NOS LLENAMOS DE SIGLAS


NATURALEZA
NOS LLENAMOS DE SIGLAS. Blog.
Los medios de comunicación hablados y escritos se llenaron de siglas, que hacen bien difíciles las cosas. La vida con tantos perendengues que hacen de la existencia algo bien enredada y aparecen los perezosos que recortan las frases, de lo que se escribía en diez palabras, las pusieron en mayúsculas en sólo la mitad. Los que se conocen todo ese andamiaje, leen de corrido, ¿pero los qué no? Quedamos igual que el perro de la Víctor o cómo el ternero.
Veamos un pequeño ejemplo: se reunieron la ANDI, ANALFE, ASOBOLSA y ASOBANCARIA, para tomar una decisión, pero refutaron: ASECARGA, ASOCEBU y ANIF. Dijeron que no encontraban mérito: ANATO, ACEF, por ello, tomó la palabra el presidente del ALBA, diciendo que debían esperar el dictamen de ACNUR, sí él lo encontraba correcto, ADIIT, no veía problemas. La última palabra, la debería dar ASFAMIPAZ, cuando el BID, entregara los dineros. Ahora sólo se espera, lo que ustedes digan…




miércoles, 16 de agosto de 2017

ÉXODO ESPIRITUAL


SIN PRIVACIDAD

¿ÉXODO ESPIRITUAL?
Trae el diccionario el significado de la palabra éxodo: “Emigración de un pueblo o de una muchedumbre de personas.” Pero a veces, me da por simplificarla. Dentro del maremágnum creado por los cambios, permutas, cambalaches de la época en que nadie es dueño siquiera de su personalidad, en que surgen patronos del pensamiento al que todos se deben alinear, para no quedar fuera de la fila en que se agrupan, es cuando un sentimiento de insubordinación y de compleja amargura, instiga a buscar en lo recóndito del pensamiento un alejamiento del apiñamiento y, solo, como llegó, ir buscando en la distancia borrosa, el asentamiento ideal para levantar el reducto, en que sus ideales queden a salvo 
       El muro retenía la libertad, no importaba su parte física; estaba siempre ahí. Decían en voz baja: lo peor estaba adentro de ellos. Su mente habitaba cada vez más reprimida y lo peor, se habían aclimatado al silencio. Un día lluvioso, cansados de limitaciones, estallidos, represión y hambre, tomaron el morral de la ilusión hecho con fibras de rebeldía y empezaron el éxodo. Sabían que el horizonte estaba repleto de sombras, que la desigualdad era el tapete rojo amortiguador de las pisadas de los déspotas habitantes del castillo flotante. Al frente se encontrará la autonomía o la continuación del mutismo. ¿Serían acogidos por otros pueblos o, el final de sus vidas estaría al dar el siguiente paso? No contaban con la indolencia acomodada en el corazón de quienes aún cargan el estigma del sufrimiento. 



miércoles, 9 de agosto de 2017

FELICIDAD FORZADA


NO PUEDE SER


 La actitud actual, de cualquier transeúnte que desfila por la pasarela de la vida, está edificada en la doble moral, el engaño; es una farsa, comedia o drama, muchas mal representadas y peor aún, sin siquiera un trasfondo con algo que se parezca a la verdad. Eso, hace que el castillo construido sobre arena movediza, al pasar del tiempo, empiece a mostrar pequeñas tajaduras signo irremediable que la imaginaria estructura, ha empezado a fallar y que el idealismo apócrifo sustentado en putrefactos billetes, que no llenan los porqués de la criatura ávida de calor, amor y sosiego, empieza a derrumbarse ante los ojos atónicos de los lisonjeros de oficio.  
Cuando la “fortaleza o reducto” ficticio postrado en tierra, permite ver la plenitud del espacio que antes permanencia eclipsada por el sainete, se columbra en las calles la dolorosa realidad: imberbes que clamaban cariño en un punto vacío, adormecidos en el espasmo de la ficción; aquel dinero comprador de acolitantes serviles jamás podrá comprar las cepas de  la unidad familiar, esa pirámide altruista se logra con el amor, palabra exenta de devaneos sexuales, expresión brotada del corazón al igual que aquellas flores que germinan en campo verde silvestre, al amparo de la brisa y el calor del sol.   




miércoles, 2 de agosto de 2017

SE OLVIDA


AÚN RECUERDAN

  No es raro oír decir: “Todo tiempo pasado fue mejor”; el dicho éste, brota constantemente en boca de ancianos, que ven con dolor, como sus costumbres, van desapareciendo, con la llegada de una época nueva, que inclemente desarraiga el prototipo del pasado, vadeando por encima del comportamiento habitual. En la invasión caen exterminadas, las formas sencillas de vida, la utilización idiomática, los secretos de alcoba, respeto por la palabra de los padres, la admiración por la delicadeza de la mujer, el valor infinito de darle vida a un nuevo ser. Ver caer a pedazos la estructura familiar, núcleo único de la armonía mundial, es para decir: sí, todo tiempo pasado fue mejor. La tecnología no abre el entendimiento, lo adormece y ambos se quedan sin saber. Nadie entiende del dolor ajeno y menos hacerlo como propio. Es la época del “Yoísmo”, fuera de mí, nadie. 



miércoles, 26 de julio de 2017

ANCIANIDAD


ANTIOQUEÑIDAD

La vejez es una etapa hermosa de la vida. Durante el largo recorrido de la existencia muchos amaneceres se han visto despuntar auroras detrás del horizonte, allá en el límite visual; unos que calientan con la presencia del sol y aquellos grises y nostálgicos. Aunque la parte vital disminuye, se fortalece el corazón para darle cabida a la floración de la amistad, la reconciliación, perdón e indiferencia. Se vislumbra en la lejanía del infinito, una luz radiante que ilumina todo el ser, que al abrazarlo, se convierte en amor, alejándolo de lo material a lo espiritual en que el sexo no hace parte de la plenitud de la ternura. Al rincón longevo, entra como bálsamo la paz que reconcilia y mitiga los excesos de algún ayer borrascoso.
No por mucho madrugar, amanece más temprano.



miércoles, 19 de julio de 2017

ASÍ SERÁ Y SILLETEROS


CALLE DEL COMERCIO COPACABANA

 Corría el meridiano del siglo pasado, el acontecer exhalaba otro ambiente. Los hogares, seguían los ritmos de una batuta que ejecutaba los movimientos, con el saber del corazón y la responsabilidad. Existían escuelas y colegios en que se enseñaba primero la honradez, que a contar el dinero, el respeto antes del poder. Las aves trinaban sin asfixia, el verde de los campos era el color natural, la nieve era perpetua, el agua corría a raudales; los niños jugaban ingenuamente por la cornisa de la imaginación. Las reuniones familiares, eran un festín de aprendizaje en donde los lazos de amistad, se ligaban hasta el pretérito. Para aquel entonces, las fincas enchambranadas eran sagrario de la heredad, reposo del carriel, ruana, machete y dados que rodaban lanzados por las manos callosas del campesino labrador de sueños e ilusiones, hoy, convertidas en lupanares de orgías promiscuas irrespetuosas del abolengo.
¿SILLETEROS…?
Se siente una espinita que maltrata el alma, al ver la decadencia, la entrega al timbre de sórdidas monedas, el olvido de la putería de un arriero ante una mula ranchada. Observar una ruana púrpura engalanando un ramillete de flores, cuando un campesino jamás se pondría tal atuendo y en los campos a la oración recostados a la chambrana, las manos callosas de negras uñas, templaban tiples, liras y guitarras para cantar a los cuatro vientos un bambuco que se deslizaba hasta el horizonte, hasta allá, en que la estirpe se vuelve carriel y ruana.



miércoles, 12 de julio de 2017

¡TRISTEZA!


COPACABANA EN TIEMPOS LEJANOS

¡TRISTEZA!
El árbol de guayabo se estremeció lo mismo que yo. He tenido la costumbre ancestral de madrugar, con los primeros cantos de las aves. Aquella mañana, el cielo estaba limpio, presagio de que el día sería canicular. De repente, las hojas trepidaron ante el peso de algo poco común; la mirada se fue ávida hasta el lugar, apenas en el instante en que enrollaba las alas. Eran un pájaro de color oscuro, cabeza poderosa, pico encorvado y plumaje compacto, todo él, predispuesto para largas jornadas. Los ojos, eran parecidos a los del águila, con la diferencia de que éstos, tenían una rara nostalgia. Nos mirábamos extrañados. Sentía confusión y cierto temor ante la presencia. Un sudor frío acompañado de espasmos, recorrían por el cuerpo. No tardé en comprender, que ella (el ave), había notado mi comportamiento y cómo en una fábula mitológica, empezó a narrar el porqué de su presencia:
“No he venido a perturbar la tranquilidad del hogar, sólo a descansar de un largo viaje. Vivía en la cúspide de una montaña junto con la nieve y el cielo azul. Allí todo era tranquilidad. La curiosidad y el deseo de conocer el anchuroso mundo me trajo a tú país hermoso. Divisaba desde lo alto el azul de dos mares, las férreas montañas, el verdor de las planicies y selvas procreadoras de vida. Estaba encantada al ver tanta belleza.
Antes de regresar, hice un prolongado descanso, para saborear la dulzura de las frutas, observar la laboriosidad de sus gentes y embriagarme de verdor. Algo me indujo alzar el vuelo repitiendo el recorrido para grabar con fidelidad la magnificencia con que el creador, los ha recompensado. Oh que sorpresa…todo era diferente. Los océanos estaban llenos de porquerías; una mancha negra y espesa mataba los peces; los alcatraces, cigüeñas y gaviotas morían en las playas. En los campos el humo no salía de las chimeneas, brotaba de los sembradíos mientras la gente corría, las quebradas se habían convertido en arroyos de sangre y algo viscoso mal oliente; la selva estaba talada, solo la droga florecía mientras la fauna lloraba. No quise continuar, miré éste guayabo con algo de verdor…descendí nostálgico desfalleciente ante tanta crueldad del hombre y aquí yaceré. Recuérdame siempre, mi nombre es tristeza.”



miércoles, 5 de julio de 2017

ESTAMOS ESPIADOS


ATRIO Y AL FONDO EL CEMENTERIO

El espionaje o penetración, es un cuento viejo. Esa culebra de que se habla en el Edén cuando Adán y Eva Vivian como los primeros terratenientes y penetró con sobornos para que la inocente primera femenina, se comiera el cuento de ser más grandes que el Creador, si comían del fruto prohibido, era nada más que una espía mandada por Luzbel. Es así, que, esa forma maligna de saber qué hace el otro, ha destrozado a más de un imperio; también se ha metido como gusano, dentro de los emporios industriales; se rebajó en espiar a las parejas, para saber el ofendido, que oscuros tejemanejes hace la otra parte, para ponerle los cuernos ya sea con un mero ‘piquito’.
Esos oscuros personajes, se hicieron a grandes fortunas y casi al respeto por sus viles actuaciones. Hoy deambulan por doquier, están hasta en la pieza contigua o tapados con la propia cobija de uno. Una invasión igual al de las hormigas. Estados Unidos nos tiene en la mira a todos. Saben dónde estamos, que comemos, el número del teléfono, que jabón usamos para el baño, la loción, si se la jugamos a la esposa y con quien. La privacidad no existe. Miedo tengo, que cualquier día, salga en un periódico la información de que me baño en pelota, que ciertas noches busco que comer en la nevera, que el medico llegue a saber que se me olvida tomarme una de las seis pastillas diarias y lo peor, que mi esposa sepa que de vez en cuando sueño con un aren de bellas mujeres que me soplan con abanicos de plumas de avestruz hasta el ombligo. Temor siento de mi vecino, del amigo, el enemigo, la esposa, los hijos y el colmo de la crueldad, de que me esté espiando yo mismo.  
 


miércoles, 28 de junio de 2017

ESTADÍSTICAS DE MIEDO


NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

A mala hora nos hemos venido acostumbrando a las noticias perversas. Nos insensibilizamos. Nada importa el mal que ocurre, pudo más la degradación de los sentimientos. Empezamos a enseñar a los hijos el modo de hacer dinero y se olvidó la forma de infundirles la palabra AMOR. Un crimen, la violación, el robo, una extorsión; la corrupción en las clases altas y dirigentes del país, es comidilla diaria, con la aceptación de cada uno de nosotros que todo eso nos parece normal.
La última estadística de medicina legal habla de 492 homicidios de ancianos en el país en el 2012. El anciano en casi todas las culturas es un ser reverenciado, es la figura digna de emular; la cajita de experiencias emblanquecida de cabellos canos, ojos fatigados recostados al bastón del saber por conocimiento propio. Estatua viviente del respeto.
Generación envilecida por la droga y crianza permisiva. El “cucho”, es un comodín en el juego del irrespeto, es la cosa que se utiliza para fines perversos, como aprovechamiento de la incapacidad de defenderse, para ser violados sexualmente. Se recuerda que hubo unas ciudades en la antigüedad, que por degeneración desaparecieron de la fase de la tierra. ¿Estará muy lejos nuestro castigo?




miércoles, 21 de junio de 2017

LOS MUSICOS


DECORACIÓN

Llegó un buen día que el sueños de los niños, se llenó de notas musicales. No preguntemos de donde nace la idea, pero llegó el instante que juntaron las ambiciones en un manojito palpitante y comenzó la tarea: por la entrada a Quebrada Arriba, cerca de la casa de los Castrillón, existía un sembrado de guaduas, tomaron una mediana, de allí nace la guacharaca haciéndole muescas con un serrucho y con un alambre emprendió a sonar; de la madre costurera brotaban los retazos y del recipiente al que iban a caer, sonaron los acordes de un bongó; los timbales tomaron vida, empatando dos tarros de leche Klim con alambre, faltaba los cueros ¿Cómo? Sí. Pal matadero que quedaba en la calle Mejía al terminar junto al río en la desembocadura de la quebrada Piedras Blancas, nos regalaron unas vejigas de marrano y otras de novillo para el bongó, el sol hizo que se templaran y despidieran el sonido grueso y débil. Se encontraron en la carpintería y la bondad de don Zacarías de los Ríos Arenas (no es una charla) unos palitos sonoros y ahí estaban las claves, a alguien el niño Dios le había traído un par de maracas y ya estaba listo el conjunto de música tropical.  
Ensayos. Aprendida de cantos como aquellos de la batea tea se rompió, la piña madura y otros de los que estaban de moda cuando la radio y los pick up era lo último en tecnología. Todo lo hacían con devoción y a las carreras, estaba para llegar el día del niño en la escuela y allí, sería el debut tan anhelado y…llegó. Fotos, niños boquiabiertos haciendo redondel, maestros descrestados por el lado de allá y por el lado nuestro, pedantería, orgullo y satisfacción.
Con el tiempo, un acordeonista hizo entrada triunfal y con él, fin del primer conjunto de música bailable, con el acordeón llegó la codicia.  
 


miércoles, 14 de junio de 2017

EL CAWBOY CRIOLLO


BOSQUEJO

Había llegado con buen tiempo a la cita médica. Poca gente deambulaba por los pasillos (eso lo extrañó). Estaba acostumbrado a observar a ancianos hipertensos con la libreta en que les llevan el control; en el lugar siempre había personas en busca de médico que les ayudará con la salud o, más al fondo, detrás de la simpática odontóloga, cuando una muela estaba más enconada y dolorosa que la llaga de San Roque, pero lo que abundaba siempre, eran niñas impúber que no podían esconder el avanzado embarazo. Eso le hacía bajar la moral hasta los cordones de los zapatos. ¿Incultura? ¿Padres irresponsables? ¿Una época estúpida? ¡O todo junto!
Se sentó en la larga silla metálica que estaba fría como culo de tullido, posando sus ojos sobre el afiche en que indicaban lo importante del lavado de las manos; cuando una voz fuerte y grave le sacó de un empujón de la estúpida actitud. Un hombre grande y rectilíneo le pedía al dependiente una cita con el galeno. Aquello, era normal; no así su vestimenta, que al mirarlo, daba la imagen de un vaquero americano, salido sin permiso de una estampa de aquellas viejas películas del lejano Oeste. Su ropa sucia, mostraba que eran las calles las que le daban albergue y que su locura para emular algún galán de aquellos celuloides, era lo que le daban fuerza para esquivar las burlas de un vulgo apático y desalmado. 
  


miércoles, 7 de junio de 2017

AVENTURAS DEL PERIÓDICO


BENITÍN Y ENEAS

Era una costumbre entre los dueños y administradores de las cantinas, de aquel cebadero de paz que era la Tasajera, comprar diariamente el periódico, los más madrugadores lo recibían personalmente a los demás, les llegaba por debajo de la puerta, era el trato que tenía con don Moisés. Ya fuera Tito o Rubio, le habían exprimido todo el contenido e iban llegando lectores habidos de enterarse de los hechos acaecidos por ahí cerquita, en los pueblos, en el país del Sagrado Corazón, (no quiero ser machista), la Virgen de Chiquinquirá y se alejaban tanto que le daban la vuelta al mundo buscando noticias, claro, llegaban ya viejas de haber ocurrido. Lo que en verdad agitaba los corazones era encontrar la página deportiva y aquella…en que unas figuras pequeñas estaban llenas de fortaleza, de hipnotismo y de humor. Ahí, se clavaban los ojos. Siempre existía una mesa en que el diario reposaba con sus hojas abiertas, dándole satisfacción a los diversos intereses del conglomerado que prefería leer de ‘pegao’, además, podían tomarse su tinto o una gaseosa bien helada.
La costumbre de leer el impreso se iniciaba desde la salida de la escuela hasta ya bastantes bien creciditos. Se seguía con avidez los amoríos del Fantasma con Diana, las peleas a golpe limpio con los malos que siempre ganaba ¡Ha! Aquella de Mandraque, su hipnotismo nos dejaba perplejos; esa de Tarzán con su inseparable Chita cuidando la selva de la maldad del hombre y las risas con Educando a papá, con las rabietas de doña Ramona con el pobre don Pancho; Lorenzo y Pepita y pare de contar. Día a día se seguían los acontecimientos de aquellas tiras, que nos motivaban o el sentimiento de tristeza cuando algunos de aquellos héroes estaban en dificultad. 



miércoles, 31 de mayo de 2017

REENCUENTRO CON LOS PADRES


ALTARES CASEROS

Sabía que aquello había sido un sueño, pero la quimera logró hacerlo tan feliz. Era inaudito ser verdad. El ensueño logró por entre esa nebulosa del subconsciente, estar el instante necesitado con los seres inmensos que el hada de la suerte, dejó descargar con la suavidad de una pluma en el remanso del hogar. Alcancé a escuchar: “Viejo, ¿querés café?” Y contundente respuesta: “¿Vieja, cómo te diste cuenta?” Las ventanas de la nariz empezaron a llenarse del aroma de las bifloras y olor a tierra de jardín. Al oído por el nervio auditivo, los ladridos de Mirto el perro compañero de juventud, a Pepe, el gato, admiración de los transeúntes, raro ejemplar de una especie común. De pronto se escuchó más hacia adentro, el chorro del grifo y el sacudir de platos al lavarlos con jabón de barra Camel, en las manos pomposa de la generadora de vida, mientras en la parrilla el café empezaba hervir. La vida, la creí que se escapaba, cuando aquellos ojos picaros se posaron en la anatomía de quién se alimentó de sus senos. Era ella. Nítida. Amaba al limpia piedra.
Una tos pasmosa le hizo voltear, en aquel mueble recostado a la pared, bautizado el nido, estaba la cabeza cana reclinada sobre un cojín mirando el verdor de jardín; corría la tira de las cargaderas con una mano, mientras la otra entraba al bolsillo, para extraer el cigarrillo que empezaba a arder, después que el fuego de la lumbre lo había iniciado. Expulsó con fortaleza la bocanada de humo y la mirada verdosa observaba la fascinación en que estaba aquel hijo que había resuelto venir de visita, cuando el hogar se quedó solo y ni el eco de sus pasos se escuchaba y menos los de la vieja, que se dedicó a llevarle el tinto sin moverse. Lo ejecutaba con el poder del amor.  


miércoles, 24 de mayo de 2017

NINA, BOTÁNICA


NINA VÉLEZ MUÑOZ

Cuando se dedica a escarbar en el tiempo, se va topando con chispitas brillantes igual que en una batea zarandadora en medio de un río, quebrada o veta. En uno de esos barequeo de recordación se tropieza con la “medicina casera.” Aquellas madres de otrora, tenían igual o más conocimiento que el boticario del pueblo. En todas las casas y casi siempre junto a la ‘poceta’ o lavadero de la ropa, diseminados por el piso, tarros de todos los tamaños, de esos en que venían las galletas unas veces, otras, los de pintura; no faltaban los de beques que prestaron sus servicios hasta que los golpes los totearon y entraron a ser ingredientes en la botánica del hogar. Mi vieja (tan linda ella), era una consumada herbaria, creo que tenía los conocimientos de José Celestino Mutis, hacía sus viveros terapéuticos con el fin de ayudar al ‘viejo’ en los gastos con los hijos y no ver muy seguido al doctor Correa.
Cuando salía a las afueras del pueblo (Copacabana), por el camino estaban bellas y acogedoras fincas separadas las puertas por una manga rodeada de alambre de púa, la vieja buscaba comunicación con los dueños les gritaba: “Buenas y santas, cómo les va…amarren el perro.” Ya con la señora y después de prolongado dialogo y con aquella sonrisa pícara le iba pidiendo “piecitos” de cuanta mata existiera, haciendo énfasis en aquellos retoños o semillas de los que curarán hasta el mal de ojo. Por aquellos tarritos brotaba el apio, albaca, culantrillo, diente de león, hinojo, cidrón (cedrón) y limoncillo. A cuanto vecino ayudaba y cuando ella estaba enferma, jamás supo que hacerse.  
   


miércoles, 17 de mayo de 2017

LA RELOJERA


COPACABANA FOTO BPP

Se era pequeño y los taitas nos vestían con pantalones cortos, los anhelos nuestros y envidia, era ver los pantalones largos de los mayores. Por allí, no entraba el frío a las “verijas” o sea, a las pudendas, que nos enseñaron que no eran pa’ mostrar en público; el mayor escarnio de aquella vestimenta infantil, se venía encima cuando por aquello de los ancestros gu’ cualquier otra cosa, resultaba uno, con un monte de bellos en los perniles, lo que daba espacio para que los que estaban en la cima de la pubertad, hicieran las más acomplejadoras chanzas. Pena, angustia, mentada de madre en la mente, escurriendo el juste tomaba de Villa Diego. Cuando se andaba con el papá se le iba mirando de reojo todo movimiento, para desarrollarlo cuando llegara el venturoso día de la alargada del pantalón, aquello era la ¡emancipación! Para aquel venturoso tiempo circulaban las monedas de centavo, de dos, de cinco y veinte. El padre estaba a punto de pagar el “casao” de velitas ‘tirudas’ y las tajadas de coco, igual que un autómata, bajaba la mano hasta la pretina.
Allí al costado derecho se encontraba la imitación a los bolsillos, en forma minúscula. Estaba construido para ser la pequeña caja fuerte, que buscaba pasar de incógnita sin que nadie percibiera que allí caía lentamente lo que se ha llamado la menuda echa de aleaciones de metales finos, lo demostraba aquel sonido de timbre, cuando por descuido daba la moneda contra el suelo. Sí. Escondida se hallaba la famosa relojera. Del   enigma salían relucientes las monedas para el sacristán, en el arcano se encontraba la alegría de los niños cuando llegaba el padrino, de aquella confidencia aparecía la entrada al teatro Gloria; era pues, el desespero del infante porque del corte del pantalón viejo del padre, nos hicieran el lanzamiento del nuestro con aquella pequeña abertura, para sacar de allí centavos con el fin de comprar mamoncillos. 
 


miércoles, 10 de mayo de 2017

LOS MALOS MOMENTOS


LA HISTORIA CAE

A un bobo grandote que todos llamábamos "Vástago" y, a quien los fogoneros -ayudantes de carros- no dejaban nunca en paz, lo sacaron de la vida "Sitieña", ellos mismos. Un domingo lo encaramaron sobre los lomos de un jumento, al que golpearon en el anca, el animal encabritado, salió dando coces y saltos hasta que nuestro hombre dio contra el suelo, para levantarse a la Diestra de Dios Padre.
En la misma acera de la iglesia y después del hotel de "Pachita", en un pequeño cuarto, tenía don Belisario Toro su relojería y joyería, que atendía desde tempranas horas. Que ejemplar más hermoso era aquel distinguido señor; blanco, grueso. Con su vestido de pies a cabeza impecable, casi siempre de color negro. Sus gafas, las cargaderas, toda su vestimenta en completo orden. Jamás se le conoció otro vicio que el del trabajo y la honradez. Una de esas madrugadas y después de salir de misa de cinco que oficiaba el padre Duque, le salió al paso el negro "Pinocho" y golpeándole con algo contundente, lo tiró al suelo, dejándole inconsciente lo que aprovechó para robarle muchas alhajas que tenía en su negocio.
No se sabe sí la pena moral que aquello le causó, o sí, los golpes mellaron su salud, pero el caso fue, que don Belisario no salía ni a la puerta de su casa y poco a poco se fue alejando del mundo de los vivos, para sumir a su familia en profundo desconsuelo. Había llegado a Copacabana en esa mañana el primer acto delictuoso que ensombreció la tranquilidad del "Sitio de la Tasajera", que dejó a "Pinocho", cómo un hombre de alta peligrosidad.



miércoles, 3 de mayo de 2017

ELUCUBRACIÓN


EL AYER ESPERANDO SER DERRUMBADO

Recostado sobre las neblinas del tiempo y con el fatigante paso de los años, no se deja de extrañar los cambios perpetuados por la humanidad. Para quien ha vivido mucho, es sentirse arrinconado al cuarto de San Alejo. Escuchar una conversación de jóvenes, es igual que estar en otro país, con dialecto improvisado. Los ‘amores’, duran lo que una eyaculación. Los hogares no son el sagrario de la familia, es el monopolio de los BlackBerry y la violencia de la televisión. Para ir a fútbol se debe asistir acorazado en compañía de un sacerdote, para que le aplique los Santos Óleos en caso de ser agredido de muerte. Las mamás sublimes y abnegadas de ayer, son hoy presidentas de sindicatos, gerentes con grandes emolumentos y hasta guerrilleras, que dejan los hijos en manos ajenas. Han nacido las luchas por la igualdad, el libre desarrollo de la personalidad y Dios viendo desde la barrera. Nosotros, los que crecimos en ambiente diferente…para qué, somos retrógrados y cavernícolas, que aún creemos que Adán y Eva, eran hombre y mujer, pero según cuentas había alguien más.



miércoles, 26 de abril de 2017

EL DÍA QUE CAMBIÓ


PASEANDO LOS AÑOS

La continuidad de lo que se llama progreso, hacía la existencia complicada; lo que antes era la fortaleza de la familia, había caído al último escalón. El consumismo llenaba de hambruna la mente, difícil ver el rostro del caminante, la cerviz inclinada distorsiona la figura. Los animales antes libres de ataduras, ya las vestimentas colocadas por la frustración de los amos, reprime el espacio en que disfrutaban, temen ser castigados por ensuciar el atuendo. Cada cual se refugió en sí mismo al estar convencido que el de al lado, lo utiliza para su conveniencia; la soledad iba ampliando su espacio.
La naturaleza se asfixiaba en la estrechez que dejaba la codicia que el hombre tituló URBANIZACIÓN. Estaba entronizada la legalización de la tala de árboles con la consecuencia de la muerte de la vida. Castillos modernos colgados de montañas áridas, con grupos elitistas a la espera de la tragedia. Los padres se liberaron tanto que fueron creando sus propios prostíbulos en lo que antes se llamaba hogar. Al comedor lo visitaban los espantos de los abuelos, era el lugar de encuentro del pasado ¡Hemos cambiado! ¡Estamos en la creación del despotismo! Era raro, mientras más avanzaba, todo retrocedía.  



miércoles, 19 de abril de 2017

CUANDO TODO CAMBIÓ


UN LUGAR DE RECUERDO

Se había quedado dormido ¿Cuánto tiempo? No tenía ni idea. Los ojos estaban pesados y envueltos en una nubecilla que hacía que la mirada se viera como empapada al posarla sobre la distancia. Alcanzó a ver que las cordilleras no eran los peladeros que dejaba la erosión ¡Sí, eran verdes! Bellos en todos sus matices. Caminó dando tientos hasta la orilla del río ¿Era que estaba dormido aún? Pero corrían sus aguas claras, pareciera primer plano de un espejo. Las riberas cual alameda que daba sombrío, cubría infinidad de especies de flores en florescencia. Era un cuento de hadas. No podía ser cierto.   
El aire tan fresco, enfriaba los pulmones igual que bálsamo divino, ni una partícula contaminante se adhería al espacio ¡Aún no lo podía creer! El temor de haber perdido la razón se acrecentaba. Al observar el respeto por los animales, le exteriorizaba que en parte estaba en lo innegable. La salud llegaba hasta allá en donde los indígenas ya no se morían de desnutrición. En el caminar tambaleante de asombro, no oteaba ni un solo habitante de calle, no era que todos fuesen autócratas, es que se ejecutó justicia. Se detuvo para pellizcarse, no sintió nada. Se dio cuenta con pesar que permanecía todavía dormido y estaba soñando.  



miércoles, 12 de abril de 2017

HARTAZGO


LA TORRE DE COPACABANA

Se deben de haber alineado los astros para llegar hasta en el instante en que estoy. No ha sido fácil, al ver pasar acontecimientos que enlutan esa despensa en que se han guardado la frescura de un tiempo ido, en que el silencio, era parte que las aves compartían en la cúspide de la arboleda, su alegría manifestada en trinos, se extendía por el valle encasquetado entre montañas. Día a día, el amarillo de la prensa, se pasa a rojo en que la violencia sangra entre titulares y columnas de un mundo convulsionado por la avaricia que siega las grandes esferas del poder. No solo es en el pináculo de los gobiernos, sino, en el diario acaecer en las laderas pobladas de necesidades, en que el llanto brota después de la explosión de una bala perdida.
Cada animal pierde el encanto, cuando otra categoría entra por las fronteras y el que era el descreste de vecinos, transeúntes y familiares, es lanzado a las calles para que aprenda a vivir del mendrugo olfateado en las canecas, estropeando el barniz de las uñas que aún queda del recuerdo de un tiempo mejor, cuando cambiaba de pañoleta a cada baño. Masoquismo se vuelve el mirar las noticias. Degradación, la falta de espanto ante el crimen, la orgía y abuso sexual de niños. Podredumbre, la inactividad ante la depravación que trae, la soledad de un cuarto en que un niño grita auxilio.   
 

miércoles, 5 de abril de 2017

LA MODA


CANSANCIO

Creo que desde que murió Indalecio gu’ en que se dio el primer paso sobre la tierra, se ha dicho, manifestado, proclamado, eso sí, no se sabe si con razón: “Qué lo que es moda no incomoda;”  por ratos se traga el versito otras, se entiende como una forma de buscar en la masa la aceptación al error cometido o que se piensa ejecutar o de volver la acción (como dicen ahora) “viral”, para pasar inadvertido y aquel que se aparte del conjuro es visto cual cavernícola, retrogrado, que al apartarse de la virulenta usanza, le puede acarrear agresiones, agregándole a esto, una muerte ante la ‘sociedad’ correligionaria de la nueva moda.
No se puede dejar de admirar algunas que se quedaron casi para siempre, tal es el caso de la minifalda. Resultó por allá en la calenda en que se estaba despegando a la etapa del onanismo, que no es otra que la pubertad ¿Qué era aquello? Las diosas de la creación se despojaron de la ingenuidad, empezaron a mostrar lo que guardaban sagradamente para después del himeneo; aquel destape fue causante de accidentes, traumatismo en la vida cuotidiana de las parejas, ojeras prolongadas en los mancebos, tropezones entre los transeúntes. Fue una apoteosis de piernas torneadas y corta tela. Por eso no se le ve gracias a la moda de salir del clóset.