MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 18 de octubre de 2017

FELICIDAD, ERA AQUELLO

A pesar de que todo infante es dormilón, él se revolcaba en la cama cuando se aproximaba la fiesta del niño; el almanaque era consultado constantemente y aprovechaba para echarle una miradita a la hermosa mujer escasita de ropas que lo iluminaba; se formaban corrillos de condiscípulos comentado la forma en que se lo gozarían, alguno que se cría el ‘berraco’ de guaca, comentaba que él subiría la vara de premios, pues se había inventado la manera de evitar resbalarse. Y por fin llegaba ese momento que a la chiquillada mantenía durante mucho en vilo. Varios llegaban a la escuela disfrazados, aparecía la muerte (tan tétrica), los gitanos, el pordiosero y muchos con trajes típicos; la cosa se iba poniendo buena. Escogían a unos 10, les entregaban costales introduciendo sus cuerpos en ellos, arrancaban a correr. Mil caídas, risas, gritos y uno llegaba triunfador ¡Regalos! Desde una casa habían traído una olla tan grande, que parecía la de un cuartel del ejército, la llenaban de melaza, echaban monedas de centavo, dos y cinco al fondo, el que quisiera sacarlas debía ser con la boca, el primero y nada, otro y tampoco, por fin uno sacaba una monedita, todos a la pila a quitarse el pegote eran pequeños monstros cafés. Risas a granel. Una guadua derecha cómo viejo paisa, se llenaba de grasa, regalos. Muchos intentaba pero el cansancio los vencía de tanto subir y resbalar; el astuto, esperaba hasta que la vara fuera menos resbalosa y dele mijo, todos los cachivaches le pertenecían, la chiquillería detrás de él suplicando que compartiera. Era la felicidad completa hasta que todo cambió. Los mayores lo volvieron carnaval, borrachera, perdida de virginidades y ya no es el día del niño es día de las bruja o Halloween.A pesar de que todo infante es dormilón, él se revolcaba en la cama cuando se aproximaba la fiesta del niño; el almanaque era consultado constantemente y aprovechaba para echarle una miradita a la hermosa mujer escasita de ropas que lo iluminaba; se formaban corrillos de condiscípulos comentado la forma en que se lo gozarían, alguno que se cría el ‘berraco’ de guaca, comentaba que él subiría la vara de premios, pues se había inventado la manera de evitar resbalarse. Y por fin llegaba ese momento que a la chiquillada mantenía durante mucho en vilo. Varios llegaban a la escuela disfrazados, aparecía la muerte (tan tétrica), los gitanos, el pordiosero y muchos con trajes típicos; la cosa se iba poniendo buena. Escogían a unos 10, les entregaban costales introduciendo sus cuerpos en ellos, arrancaban a correr. Mil caídas, risas, gritos y uno llegaba triunfador ¡Regalos! Desde una casa habían traído una olla tan grande, que parecía la de un cuartel del ejército, la llenaban de melaza, echaban monedas de centavo, dos y cinco al fondo, el que quisiera sacarlas debía ser con la boca, el primero y nada, otro y tampoco, por fin uno sacaba una monedita, todos a la pila a quitarse el pegote eran pequeños monstros cafés. Risas a granel. Una guadua derecha cómo viejo paisa, se llenaba de grasa, regalos. Muchos intentaba pero el cansancio los vencía de tanto subir y resbalar; el astuto, esperaba hasta que la vara fuera menos resbalosa y dele mijo, todos los cachivaches le pertenecían, la chiquillería detrás de él suplicando que compartiera. Era la felicidad completa hasta que todo cambió. Los mayores lo volvieron carnaval, borrachera, perdida de virginidades y ya no es el día del niño es día de las bruja o Halloween.




miércoles, 11 de octubre de 2017

LA MUERTE DE LA UNIDAD FAMILIAR


AÚN JUNTOS


Uno mira con infinita tristeza hacia la lontananza, aprecia sólo nubarrones que enturbian el devenir de la humanidad.
No es necesario ser adivinador o extraño personaje descubridor de enigmas, para darse cuenta que el camino al futuro lo podrán caminar las bestias, echas morfológicamente para transitar por andurriales; los seres, inadecuados para ello, terminarán enlodados en el barrizal sin encontrar la salida.
Cuando los mayores, nos alejamos por esnobismo de las enseñanzas de los ancestros y no nos importó el calor de hogar, el día que implantamos a los ‘dioses’ sexo y dinero; el amanecer que trajo el mal entendido feminismo, la noche que los padres aflojaron la rienda para ‘liberalizarse’ y el horrible momento en que Dios pasó a segundo plano; el absurdo instante en que el cirujano plástico creó las muñecas de silicona, cuando los maestros le dieron paso a los profesores, que permisivamente olvidaron la educación entrelazada con la cultura, se fue enfermando la sociedad, de hastío y soledad. Se hizo el sendero llano para la entronización de la droga, el irrespeto, el desamor y el crimen.
Los hogares, dejaron de serlo y se convirtieron en casas de lenocinio. La batuta de los padres se doblegó, como esperma en el fuego, el caos no se hizo esperar y brotó la anarquía. Es bazofia los llantos, buscar culpables, pedir perdón, cuando todos saben que mataron de un tajo la unidad familiar.



miércoles, 27 de septiembre de 2017

LO CIERTO


IGLESIA DE COPACABANA


Han pasado ya tantos años, que la memoria se vuelve confusa, esquiva y por instante lapidario; da la impresión, que pretendiera olvidar el tiempo transcurrido haciéndose la desentendida, dando la sensación de que teme enfrentarse con la realidad contabilizada en las manecillas del reloj y en las hojas policromas, arrancadas del almanaque colgado de la pared; es un miedo compartido con la conciencia de saber, que un minuto más y un papel desprendido arrojado a la basura, es uno menos de vida. Sin pretenderlo, el desasosiego, se vuelve en una maraña infranqueable que hiere las pisadas otrora, fuertes, anhelantes de conquistar caminos, desgarrar velos perfumados adheridos a cuerpos exuberantes y de alcanzar estrellas noctámbulas.
Con regularidad, se remonta al pasado, tratando de mitigar en algo el temor del inevitable final del ciclo. Quiere tomar de la vitalidad del ayer, mendrugos que lo revitalicen, en un desesperado intento de prolongarse, a sabiendas que la realidad le manifiesta, que son intentos fallidos; nada ni nadie, puede detener el normal desarrollo y extinción de lo creado. Cuando la flama de la vida empieza a perder su brillo y se convierte en una luz mortecina, es el instante en que la aceptación con dignidad, nos convierte en ángeles luminosos.



miércoles, 20 de septiembre de 2017

INTERROGANTE


VISITA DE ZEUS

   Hace tanto que se encuentra divagando por la anchura del territorio hostil, que cree conocerle hasta la exosfera, corteza, el núcleo y la hidrósfera; más es ambivalente ante la condición humana. Sólo basta mirarlo y se retuerce en admiración, palabras ensalzadoras brotan cual chorro de fontana; los mensajes enaltecen el ego, pero basta que hagas un movimiento de 45 grados, eres el bárbaro de la creación. Has subido hasta donde la águilas no se atreven, para caer a las profundidades del averno.
Se posa la mirada confusa sobre un torbellino aparecido en el rincón; ve sorprendido la manera en que se desaparecen los gusanos, la abeja revoloteadora, una mariposa cromática el zumbido de tras de ella, la lagartija hizo el esfuerzo para no ser absorbida, no quedando ni el rastro; la avispa amarilla (chepa) asentó el aguijón y desapareció. Caminó lentamente… tambaleante… con un inmenso interrogante ¿qué estaba pasando? A la entrada del remolino dos pequeños letreros: izquierda regreso al pasado; derecha incursión por el futuro. Mientras veía irse a los vacíos seres diligentes, la duda lo asaltó ¡Era el túnel del tiempo! Concurrían los cambios tan violentos y tan grande su desadaptación, que se fue por la izquierda.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

SORPRESA DEL PÁJARO CARPINTERO


UNA ESQUINA DE COPACABANA

la Las cuerdas de los teléfonos y energía se extendían por topografía abrupta de estas breñas del Señor, que la hizo así, quizás para que en vida, fuéramos purgando las penas, de aquellos pecadillos veniales, semi-veniales y ni tan veniales.
Decíamos pues, que las cuerdas cruzaban el territorio, siguiendo el zigzaguear del Ferrocarril de Antioquia (otro que se fue), sostenidas por troncos de árboles tan rectos, como la conducta de abuelo bíblico, ataviado de carriel, ruana o mulera, sombrero aguadeño y machete al cinto para rozar, no para decapitar. Cuando se recorría el paisaje, el aire, traía el sonido de pequeños golpes que eran familiares, como el rezo del Ángelus. La mirada se posaba en el trabajo arduo del ave que con amor y dedicación, taladraba con el pico fuerte, el hueco que sería al final, la habitación segura de la familia. Allí, llevaría paja para dar calor a sus próximos pichones. Diario venía sin mostrar fatiga, a golpear la madera hasta llegar a ver la obra concluida; en el piso, había quedado el aserrín, muestra de su inquebrantable tenacidad.
El hombre, como siempre, carcomido de egoísmo, olvidó al pájaro carpintero y la necesidad de éste, de construir su casa con panorámica visión. Cambió el sostén de madera de las cuerdas, por bloques de cemento, en los que los picos se hieren sin alcanzar a delinear la entrada, ni avanzar un centímetro. Vuela y vuela y cada intento es fallido. El hombre abajo pasa sin levantar la mirada, menos, escuchar el vano golpe del pico sangrante.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

AÑORANZA


COPACABANA 1940

Parece que todo en la vida llega por casualidad, tal vez esperabas un bus y tropezaste con unos ojos negros que flecharon el corazón, cantabas en el baño y un buscador de talentos te lanzó al estrellato; en el suelo estaba un quinto de lotería que era el gordo. Todo es tan casual que sin darse cuenta el elegante vestuario puede convertirse en harapos, la belleza en máscara de espanto y la juventud fragante en decrepitud rodeada de soledad.
El pueblo tranquilo se desvanecía ante el bullicio, los caserones morada de abolengo, se iba desplomando cual castillo de naipes, en el desmoronamiento caían los atuendos que cubrieron al arriero; la madre no ocupaba su lugar en el nido, el padre estaba convertido en libre pensador. Todo le era igual. El comedor brazos de perdón y emprendimiento permanecía vacío, no se escuchaba el saborear de frijoles, ni el crujir del chicharrón. Vivían la soledad, el abandono; el recuerdo escapó por la puerta falsa en compañía de la vaca ‘cachimocha’, nadie los vio salir.



miércoles, 30 de agosto de 2017

REBELIÓN DE LOS OLVIDADOS


PINTURA MARTA ESCUDERO

Desde hace tiempo todos venían en esa forma semidormida. Era raro, algo hacía presagiar que no estaba lejos un levantamiento con gritos, que se escucharían desde el lugar más recóndito del bello planeta azul. Era extraño (lo creía así) que esa opresión que perpetuamente hacía sangrar no solo la maltrecha carne sino ese trasfondo oscuro lugar llamado el alma, fuera a eternizarse y que jamás a pesar del deseo ferviente, no se pudiera extirpar ese quiste maligno aferrado desde el pretérito a la ignominia. En el pensamiento se fraguaba odio, pero el grito permanecía atollado en un lago de miedo, recelo, desconfianza y turbación. Esa represa se iba llenando y desde puntos apartados el rumor que traían los quejidos, empezaban a dejarse escuchar, era en aquella forma en que se es despertado, por el susurro que viene desde las entrañas de la tierra cuando un terremoto va anunciando su llegada. Ya se veía. El alzamiento no se conseguía ocultar.
Los dueños de los predios verdes de todas las naciones, mandaban a la universidad a los mejores críos, para llenarse de saber, poder descorrer el velo impuesto y mostrar que el indio quiere recobrar lo usurpado por el despojo. La labranza en manos de olvidados lugareños, han descorrido el manto que ocultaba el horizonte y manifestar, que la tierra es de quien la cultiva, que ellos alimentan, que dan vida y quieren ser reconocidos. Los descendientes de maltrechos esclavos llegados obligados por la infamia y la avaricia han ido llenando la universidad con excelencia, mostrando que no existe la inferioridad. Se escuchan temblores entre los monopolistas, acaparadores y logreros, que han pescado siempre para su canasto, olvidando que el mundo es inmenso y que es igual un amanecer en el norte que en el sur.