MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 19 de julio de 2017

ASÍ SERÁ Y SILLETEROS


CALLE DEL COMERCIO COPACABANA

 Corría el meridiano del siglo pasado, el acontecer exhalaba otro ambiente. Los hogares, seguían los ritmos de una batuta que ejecutaba los movimientos, con el saber del corazón y la responsabilidad. Existían escuelas y colegios en que se enseñaba primero la honradez, que a contar el dinero, el respeto antes del poder. Las aves trinaban sin asfixia, el verde de los campos era el color natural, la nieve era perpetua, el agua corría a raudales; los niños jugaban ingenuamente por la cornisa de la imaginación. Las reuniones familiares, eran un festín de aprendizaje en donde los lazos de amistad, se ligaban hasta el pretérito. Para aquel entonces, las fincas enchambranadas eran sagrario de la heredad, reposo del carriel, ruana, machete y dados que rodaban lanzados por las manos callosas del campesino labrador de sueños e ilusiones, hoy, convertidas en lupanares de orgías promiscuas irrespetuosas del abolengo.
¿SILLETEROS…?
Se siente una espinita que maltrata el alma, al ver la decadencia, la entrega al timbre de sórdidas monedas, el olvido de la putería de un arriero ante una mula ranchada. Observar una ruana púrpura engalanando un ramillete de flores, cuando un campesino jamás se pondría tal atuendo y en los campos a la oración recostados a la chambrana, las manos callosas de negras uñas, templaban tiples, liras y guitarras para cantar a los cuatro vientos un bambuco que se deslizaba hasta el horizonte, hasta allá, en que la estirpe se vuelve carriel y ruana.



miércoles, 12 de julio de 2017

¡TRISTEZA!


COPACABANA EN TIEMPOS LEJANOS

¡TRISTEZA!
El árbol de guayabo se estremeció lo mismo que yo. He tenido la costumbre ancestral de madrugar, con los primeros cantos de las aves. Aquella mañana, el cielo estaba limpio, presagio de que el día sería canicular. De repente, las hojas trepidaron ante el peso de algo poco común; la mirada se fue ávida hasta el lugar, apenas en el instante en que enrollaba las alas. Eran un pájaro de color oscuro, cabeza poderosa, pico encorvado y plumaje compacto, todo él, predispuesto para largas jornadas. Los ojos, eran parecidos a los del águila, con la diferencia de que éstos, tenían una rara nostalgia. Nos mirábamos extrañados. Sentía confusión y cierto temor ante la presencia. Un sudor frío acompañado de espasmos, recorrían por el cuerpo. No tardé en comprender, que ella (el ave), había notado mi comportamiento y cómo en una fábula mitológica, empezó a narrar el porqué de su presencia:
“No he venido a perturbar la tranquilidad del hogar, sólo a descansar de un largo viaje. Vivía en la cúspide de una montaña junto con la nieve y el cielo azul. Allí todo era tranquilidad. La curiosidad y el deseo de conocer el anchuroso mundo me trajo a tú país hermoso. Divisaba desde lo alto el azul de dos mares, las férreas montañas, el verdor de las planicies y selvas procreadoras de vida. Estaba encantada al ver tanta belleza.
Antes de regresar, hice un prolongado descanso, para saborear la dulzura de las frutas, observar la laboriosidad de sus gentes y embriagarme de verdor. Algo me indujo alzar el vuelo repitiendo el recorrido para grabar con fidelidad la magnificencia con que el creador, los ha recompensado. Oh que sorpresa…todo era diferente. Los océanos estaban llenos de porquerías; una mancha negra y espesa mataba los peces; los alcatraces, cigüeñas y gaviotas morían en las playas. En los campos el humo no salía de las chimeneas, brotaba de los sembradíos mientras la gente corría, las quebradas se habían convertido en arroyos de sangre y algo viscoso mal oliente; la selva estaba talada, solo la droga florecía mientras la fauna lloraba. No quise continuar, miré éste guayabo con algo de verdor…descendí nostálgico desfalleciente ante tanta crueldad del hombre y aquí yaceré. Recuérdame siempre, mi nombre es tristeza.”



miércoles, 5 de julio de 2017

ESTAMOS ESPIADOS


ATRIO Y AL FONDO EL CEMENTERIO

El espionaje o penetración, es un cuento viejo. Esa culebra de que se habla en el Edén cuando Adán y Eva Vivian como los primeros terratenientes y penetró con sobornos para que la inocente primera femenina, se comiera el cuento de ser más grandes que el Creador, si comían del fruto prohibido, era nada más que una espía mandada por Luzbel. Es así, que, esa forma maligna de saber qué hace el otro, ha destrozado a más de un imperio; también se ha metido como gusano, dentro de los emporios industriales; se rebajó en espiar a las parejas, para saber el ofendido, que oscuros tejemanejes hace la otra parte, para ponerle los cuernos ya sea con un mero ‘piquito’.
Esos oscuros personajes, se hicieron a grandes fortunas y casi al respeto por sus viles actuaciones. Hoy deambulan por doquier, están hasta en la pieza contigua o tapados con la propia cobija de uno. Una invasión igual al de las hormigas. Estados Unidos nos tiene en la mira a todos. Saben dónde estamos, que comemos, el número del teléfono, que jabón usamos para el baño, la loción, si se la jugamos a la esposa y con quien. La privacidad no existe. Miedo tengo, que cualquier día, salga en un periódico la información de que me baño en pelota, que ciertas noches busco que comer en la nevera, que el medico llegue a saber que se me olvida tomarme una de las seis pastillas diarias y lo peor, que mi esposa sepa que de vez en cuando sueño con un aren de bellas mujeres que me soplan con abanicos de plumas de avestruz hasta el ombligo. Temor siento de mi vecino, del amigo, el enemigo, la esposa, los hijos y el colmo de la crueldad, de que me esté espiando yo mismo.  
 


miércoles, 28 de junio de 2017

ESTADÍSTICAS DE MIEDO


NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

A mala hora nos hemos venido acostumbrando a las noticias perversas. Nos insensibilizamos. Nada importa el mal que ocurre, pudo más la degradación de los sentimientos. Empezamos a enseñar a los hijos el modo de hacer dinero y se olvidó la forma de infundirles la palabra AMOR. Un crimen, la violación, el robo, una extorsión; la corrupción en las clases altas y dirigentes del país, es comidilla diaria, con la aceptación de cada uno de nosotros que todo eso nos parece normal.
La última estadística de medicina legal habla de 492 homicidios de ancianos en el país en el 2012. El anciano en casi todas las culturas es un ser reverenciado, es la figura digna de emular; la cajita de experiencias emblanquecida de cabellos canos, ojos fatigados recostados al bastón del saber por conocimiento propio. Estatua viviente del respeto.
Generación envilecida por la droga y crianza permisiva. El “cucho”, es un comodín en el juego del irrespeto, es la cosa que se utiliza para fines perversos, como aprovechamiento de la incapacidad de defenderse, para ser violados sexualmente. Se recuerda que hubo unas ciudades en la antigüedad, que por degeneración desaparecieron de la fase de la tierra. ¿Estará muy lejos nuestro castigo?




miércoles, 21 de junio de 2017

LOS MUSICOS


DECORACIÓN

Llegó un buen día que el sueños de los niños, se llenó de notas musicales. No preguntemos de donde nace la idea, pero llegó el instante que juntaron las ambiciones en un manojito palpitante y comenzó la tarea: por la entrada a Quebrada Arriba, cerca de la casa de los Castrillón, existía un sembrado de guaduas, tomaron una mediana, de allí nace la guacharaca haciéndole muescas con un serrucho y con un alambre emprendió a sonar; de la madre costurera brotaban los retazos y del recipiente al que iban a caer, sonaron los acordes de un bongó; los timbales tomaron vida, empatando dos tarros de leche Klim con alambre, faltaba los cueros ¿Cómo? Sí. Pal matadero que quedaba en la calle Mejía al terminar junto al río en la desembocadura de la quebrada Piedras Blancas, nos regalaron unas vejigas de marrano y otras de novillo para el bongó, el sol hizo que se templaran y despidieran el sonido grueso y débil. Se encontraron en la carpintería y la bondad de don Zacarías de los Ríos Arenas (no es una charla) unos palitos sonoros y ahí estaban las claves, a alguien el niño Dios le había traído un par de maracas y ya estaba listo el conjunto de música tropical.  
Ensayos. Aprendida de cantos como aquellos de la batea tea se rompió, la piña madura y otros de los que estaban de moda cuando la radio y los pick up era lo último en tecnología. Todo lo hacían con devoción y a las carreras, estaba para llegar el día del niño en la escuela y allí, sería el debut tan anhelado y…llegó. Fotos, niños boquiabiertos haciendo redondel, maestros descrestados por el lado de allá y por el lado nuestro, pedantería, orgullo y satisfacción.
Con el tiempo, un acordeonista hizo entrada triunfal y con él, fin del primer conjunto de música bailable, con el acordeón llegó la codicia.  
 


miércoles, 14 de junio de 2017

EL CAWBOY CRIOLLO


BOSQUEJO

Había llegado con buen tiempo a la cita médica. Poca gente deambulaba por los pasillos (eso lo extrañó). Estaba acostumbrado a observar a ancianos hipertensos con la libreta en que les llevan el control; en el lugar siempre había personas en busca de médico que les ayudará con la salud o, más al fondo, detrás de la simpática odontóloga, cuando una muela estaba más enconada y dolorosa que la llaga de San Roque, pero lo que abundaba siempre, eran niñas impúber que no podían esconder el avanzado embarazo. Eso le hacía bajar la moral hasta los cordones de los zapatos. ¿Incultura? ¿Padres irresponsables? ¿Una época estúpida? ¡O todo junto!
Se sentó en la larga silla metálica que estaba fría como culo de tullido, posando sus ojos sobre el afiche en que indicaban lo importante del lavado de las manos; cuando una voz fuerte y grave le sacó de un empujón de la estúpida actitud. Un hombre grande y rectilíneo le pedía al dependiente una cita con el galeno. Aquello, era normal; no así su vestimenta, que al mirarlo, daba la imagen de un vaquero americano, salido sin permiso de una estampa de aquellas viejas películas del lejano Oeste. Su ropa sucia, mostraba que eran las calles las que le daban albergue y que su locura para emular algún galán de aquellos celuloides, era lo que le daban fuerza para esquivar las burlas de un vulgo apático y desalmado. 
  


miércoles, 7 de junio de 2017

AVENTURAS DEL PERIÓDICO


BENITÍN Y ENEAS

Era una costumbre entre los dueños y administradores de las cantinas, de aquel cebadero de paz que era la Tasajera, comprar diariamente el periódico, los más madrugadores lo recibían personalmente a los demás, les llegaba por debajo de la puerta, era el trato que tenía con don Moisés. Ya fuera Tito o Rubio, le habían exprimido todo el contenido e iban llegando lectores habidos de enterarse de los hechos acaecidos por ahí cerquita, en los pueblos, en el país del Sagrado Corazón, (no quiero ser machista), la Virgen de Chiquinquirá y se alejaban tanto que le daban la vuelta al mundo buscando noticias, claro, llegaban ya viejas de haber ocurrido. Lo que en verdad agitaba los corazones era encontrar la página deportiva y aquella…en que unas figuras pequeñas estaban llenas de fortaleza, de hipnotismo y de humor. Ahí, se clavaban los ojos. Siempre existía una mesa en que el diario reposaba con sus hojas abiertas, dándole satisfacción a los diversos intereses del conglomerado que prefería leer de ‘pegao’, además, podían tomarse su tinto o una gaseosa bien helada.
La costumbre de leer el impreso se iniciaba desde la salida de la escuela hasta ya bastantes bien creciditos. Se seguía con avidez los amoríos del Fantasma con Diana, las peleas a golpe limpio con los malos que siempre ganaba ¡Ha! Aquella de Mandraque, su hipnotismo nos dejaba perplejos; esa de Tarzán con su inseparable Chita cuidando la selva de la maldad del hombre y las risas con Educando a papá, con las rabietas de doña Ramona con el pobre don Pancho; Lorenzo y Pepita y pare de contar. Día a día se seguían los acontecimientos de aquellas tiras, que nos motivaban o el sentimiento de tristeza cuando algunos de aquellos héroes estaban en dificultad.