MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 9 de marzo de 2011

RECUERDOS DEL DEPORTE.



Bandera de Copacabana.

Por el año de 1949 la cancha de la Pedrera se llenaba de espectadores que querían ver a su equipo de fútbol ganar partidos contra los que venían de la ciudad de Medellín. Aquello era todo un espectáculo que interrumpía la tranquilidad del poblado. La cancha que era un tapetíco por lo bien engramada y porque en el subsuelo una arenilla la hacía más suave, ésta la dejaba el río en sus desbordamientos, pues el predio, estaba en la margen derecha. Estaba delineada en uno de sus costados por frondosos árboles de búcaros, que con sus sombras daba a los hinchas frescura; en ese lugar, se desvestían los jugadores, era pues como camerinos. La vestimenta la componía: camiseta blanca, amarilla y verde, pantaloneta blanca, medias amarillas y verdes; se jugaba al que más duro le diera al balón o al que más la elevara, se jugaba con los testículos, cómo ellos lo decían: "el fútbol, no es para maricas".

Mucho de los jugadores se ponían en la cabeza boinas, que para aquel tiempo era la moda. Había un jugador que no se ponía guayos, era Gustavo Puerta (galleto), quien sacaba arena del río, le pegaba duro al balón cómo nadie y se hacía unos golazos impresionantes; pero la cosa se ponía color de hormiga cuando el equipo perdía. La



Costado nor-oriental del viejo parque.

gente se le iba a los contrincantes con palos, piedras y hasta armas cortopunzantes y los visitantes como Dios los ayudaba recogían sus ropas y así se lanzaban al río para cruzarlo a nado logrando escapar sin que su humanidad fuera estropeada, éste acontecimiento llenaba de júbilo a la mayoría de los niños, que al día siguiente en la escuela, se paraban a contar lo bueno que habían pasado en la hermosa cancha de la Pedrera. De los jugadores de entonces se recuerda a: Jesús González (care crimen), Cese Cadavid, Hernán Graciano (mitigal), Gustavo Puerta (galleto), Rafael y Raúl Mejía, Pablo Villa, Alberto, Anibal y Guillermo Jimenez, Rafael Mesa (torrolo), Hernán y Jairo Arango, Iván Villa, Iván Córdoba (culeco), y otros que la memoria deja escapar. Por no pago del municipio al dueño de predio, la cancha se terminó y Encarnación Mora, continuo con su corral de bestias de engorde y amanzamiento.

1 comentario:

  1. Jajajaja... que risa me ha dado tu articulo... Pobres jugadores aquellos que terminaban huyendo como exiliados de la ciudad...

    Aunque por otro lado, qe emoción ver a aquellos hombres desnudandose entre los arboles al lado del río... jajajajaja!!!!

    Y pues sí.. creo que así debería seguir siendo el futbol, un deporte que se juegue con testiculos!!! jajajaja!!! Saludos!

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