MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 8 de agosto de 2018

¿SERÁ QUE VOLVEREMOS?


DERRUMBE DE LA HISTORIA

Formarse y enumerarse de izquierda a derecha. El cielo estaba casi azul con pequeñas nubes blancas. El rotor del helicóptero había iniciado el movimiento giratorio. Un grupo de hombres uniformados estaban a la espera; mientras, se santiguaban, algunos de ellos con cara de niño. Con dificultad sacaban el pañuelo para borrar del rostro la lágrima furtiva y no mostrar a los compañeros el miedo que los embargaba.
En el grupo se encontraban también jóvenes de extirpe campesina que, en ese instante, recordaban: el surco lleno de hortalizas, el caballo galapero que lo conducía los domingos a la misa del Padre Julio, las canecas arrugadas por el uso a donde vaciaban la leche de la Lunareja o de la Cachi Mocha, las vaquitas que tanto amaba; pensaban en sus viejos, que nada sabían de guerras. La única arma era la camándula para el rezo vespertino, el azadón que recogía la tierra para el arado, el machete para cortar la maleza. Llegó al encuentro de la memoria, el llanto de la madre cuando fue sacado de la parcela para servir a la patria y la confusión del anciano padre, que veía en él, la prolongación de la estirpe. Aún escuchaba los ladridos de Coronel, el perro sin raza, que lo acompañaba a todas partes, en especial, a las cristalinas aguas de la quebrada en la que los dos retozaban alegremente y sin temores.
El aparato estaba tomando altura; ya no había retroceso. Las miradas se perdían en el infinito. Abajo estaba todo de color verde, ese que brinda la manigua con sus sonidos extraños colmada de animales agresivos y venenosos, dispuestos a defender el territorio. Alguien con una insignia, que lo hacía superior les dijo: “No olviden lo enseñado. Si quieren regresar…”.

Alberto.

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