MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 8 de junio de 2011

ATRAVESAR LA MONTAÑA.



Foto: AMV.
"Sólo quien puede ver lo invisible puede hacer lo imposible" Frank Gaines.

Sentados en una banca del parque los cinco amigos viendo la majestad de la montañas que guardaban la tranquilidad del poblado, se propusieron escalarla y llegar hasta el pueblo que estaba al otro lado. La juventud que los acompañaba, esos fogosos músculos, la intrepidez, las ansias de conocer les dijeron qué eran capaces. Todo se planeo y llegó el día. La meta era ir hasta San Pedro de los Milagros, solo lo conocían por noticias en la radio o por el periódico que a diario vendía en su tienda don Moisés.

Echaron mano a los morrales que las madres les habían llenado de comestibles, unos hechos y otros para hacer en la jornada. Bendiciones y el consabido ¡Cuídense mucho!

El día quería viajar con ellos. Estaba azul, el sol se desarrugaba después de haber dormido el día anterior y empezaron a trepar por la falda de la montaña. La felicidad los llevaba de la mano. Cantos, chistes les mitigaba el cansancio. Sin darse cuenta la tarde se les vino encima, el astro rey se iba escondiendo detrás de las nubes para empiyamarse antes de entregarse en brazos de Morfeo. En el transcurso del camino se habían engullido los alimentos preparados y algunas frutas, tocaba entonces preparar la comida. Junto a un riachuelo se apostaron. Unos preparaban las carnes, otros, las verduras, juntos arreglaron el fogón con tres piedras y con ramas secas prendieron fuego, se inició la cocción. Muy entrada la noche estaban devorando el alimento. Durmieron poco por el frío que arriba en la cima hacía.


Foto: AMV.
Pasaron una montaña, abajo se apreciaban casas humildes de campesinos honestos y buenos que les dieron de beber, pero no se divisaba el pueblo. Pasaron otra y sucedía lo mismo, estaban descorazonados y las viandas eran pocas ¿Qué hacer? De improviso salió de la espesura un hombre a caballo con su sombrero alón, ruana, carriel y peinilla, que les preguntó: ¿Para donde van? A una le respondieron: ¡A San Pedro! ¿nos falta mucho para llegar? Muchachos, pasan ese morro y de allí se ve la cúpula de la iglesia, son dos horas a pie y, así fue. Cuando llegaron estaba entrando la noche, no tenían donde dormir y la policía no les permitió hacerlo en las bancas del parque, alguien les insinuó hablar con el párroco para que los acomodara en la casa campesina. Durmieron a pierna suelta a pesar de las heridas causadas por el viaje que se pudo hacer cuando en los campos no había violencia.

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