MÚSICA COLOMBIANA

ASÍ ESTAREMOS HOY.

miércoles, 27 de julio de 2011

LA OPINIÓN DEL NIETO.








Foto: AMV.
"Sé parte del cambio que quieres ver en tu vida". Mahadma gandhi.












Estaban jugando en el patio lleno de jardín a las canicas el abuelo y el nieto. El viejo se paró un instante para limpiarse el sudor que había encontrado en las arrugas un cauce para ir buscando salida. El niño sintió pesar al verlo fatigado y no pudo contener el deseo de pregunarle: ¿Qué pasa mi viejo?. Mijo, son éstos bellos años que hacen de lo más elemental un sacrificio. Sentémonos un momento y te cuento algo de mi pasado.






Varios muchachos del barrio nos hicimos buenos amigos y disfrutábamos de lo simple: perinolas, trompos de madera, pelota envenenada, escondidijos, esconde la correa y otros muchos más que nos unían y socializaban, a la vez, formaban personalidad, pues aprendimos a perder y ganar. Nada era costoso ni rimbombante por lo que a nuestros padres jamás les hicimos malgastar su dinero. Que decir de los partidos de fútbol. Llegaban a durar tres y más horas, tiempo que les dábamos de descanso a los progenitores para emplearlo en otros menesteres. Lo que hacíamos estaba lleno de compañerismo y de respeto tal como lo enseñaron los padres. Nada de irrespetar a los ancianos, mucho menos a las señoras embarazadas; cuidado de aporrear a los niños menores, no pelear por hechos baladíes; ellos decían siempre "que en la mesa y en el juego, se conoce al caballero"; esas palabras se quedaron incrustadas para siempre y hoy todavía amado nieto las recuerdo jugando contigo a las canicas.







Foto: AMV.
Te cuento que cuando estaba niño se entrenía uno con lo más insignificante pues usabamos la imaginación. Saliamos por las mangas vecinas buscando en los estacones de los alambrados huecos en que los abejorros tenían su hogar; los hacíamos salir, los cogíamos, amarrábamos una de sus patas con hilo para dejarlos volar; él revoleteaba por el contorno lleno de árboles frutales, jardines silvestres, por encima del ganado cuando le soltábamos cuerda. ¡Eramos incansables! ¿Te cuento aquí entre nos? ¡No pensábamos en el futuro! Y el futuro se hizo hoy, ya vez éstas gotas de sudor qué lo demuestran. Te insinúo (el consejo lo dan los sabios) que disfrutes tu hoy con dignidad y sin exigencias. ¡Que bien abuelo! Hoy no usamos la imaginación; la tecnología lo hace "todo"...pero el viejo no lo oyó, se había quedado dormido.

miércoles, 20 de julio de 2011

¡QUÉ LINDAS MUCHACHAS DE ENTONCES.




"Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad". Madre Teresa de Calcuta.


Sí, habíamos pasado de la niñez a la juventud. Por las tardes, después de haber hecho la tareas del colegio (Instituto San Luis), empezábamos a acicalarnos en frente del espejo: una untada de fijador en el cabello para que permaneciera bien peinado y llamativo; buena cantidad de dentífrico sobre el cepillo de dientes, para que el aliento fuera fragante al conversar; untadas de desodorante en las axilas para evitar cualquier mal olor por sudoración. Del escaparate ( no existían los chiffonnier) sacábamos la mejor ropa: pantalón bien planchado, camisa que hiciera juego a las medias y zapatos lustrados y brillantes; queríamos estar lo mejor presentados para que la niña qué nos robaba el corazón, quedara impresionada con nuestra presencia. Toda esa parafernalia tenía la intención de llegar hasta el parque de la población para el galanteo a las hermosas Evas que ya se habían bajado la falda y usaban zapatos medio tacón, se untaban polvo de "flores de Niza" y un pequeño rubor, ah, y un poco de pinta labio. ¡Se veían tan lindas!


El parque lleno de árboles; eras, geométricamente trazadas, bancas hechas de cemento que servían para el descanso y para darle abrigo a los primeros amores. Ellas se cuidaban mucho de sentarse bien para que no fueran observadas sus intimidades, que guardaban cómo un tesoro. Eran recatadas en la conversación y sobresalía el pudor que era enseñado y heredado de sus ancestros. Eran virtuosas, hogareñas, amantes de sus padres, dignas y lo mejor, sabían amar. ¡Qué lindas las muchachas de entonces!

miércoles, 13 de julio de 2011

EL DELFÍN, UN AMIGO MÁS.



Foto: Angela García Londoño.
"Sí pensamos lo que siempre hemos pensado y hacemos lo que siempre hemos hecho, lograremos lo que siempre hemos logrado". James Smith.


SUEÑOS.


Qué tengo en mi cabeza

fuera de un puñado de aserrín,

que me me trastoca en grandeza

una vida sin principio ni fin.


Parecido soy al delfín

de instintos de nobleza,

que quisiera con el hombre compartir,

más sólo encuentra asperezas,


en su amor de riqueza;

el dolor lo hace sonreír

en un mar que es su dehesa

de donde no debiera salir.


Profundidades de zafir.

Corales sin maleza,

vida que quisiera compartir

en toda su quietud y belleza.

Foto: Angela García Londoño.









miércoles, 6 de julio de 2011

ELLOS SABEN AMAR.



Foto: AMV. Figo, el actual perro.
"Si quieres triunfar, no te quedes mirando la escalera, empieza a subir escalón por escalón, hasta llegar arriba".


El amor es el más bello sentimiento que nos brinda la existencia. Une, nos completa, alegra, nos llena de energía para poder convivir. Es afecto, ternura, suavidad; si amamos, sabremos perdonar. La humanidad está desheredada de amor.


Foto: AMV, Pacho.
Los hogares andan a la deriva por falta de ese sentimiento que viene incorporado al nacer, pero, se va perdiendo cuando el Ser se deja influenciar por costumbres que están en boga: "Amor" desmedido al dinero, el querer ser padres antes de tiempo, la altivez, el irrespeto por los padres; esas piezas se van encajando hasta formar el desamor que nos conduce al caos.


Foto: AMV, Nina, toda una "damita".
El amor que ya no se encuentra diseminado silvestremente en los hogares, lo dan sin cortapisa los bellos ejemplares caninos de todas las razas ya sean grandes, medianos o pequeños, para el caso es igual. Ellos, aman en forma infinita al amo que les tocó ya sean ricos o pobres, atlético o enclenque. Sus ojos son tiernos, expresivos y humildes a la llegada de aquel que los adoptó y los acaricia. Siempre están alertas para mostrar amor, no importa para ellos el tiempo, ni las dificultades que esté atravesando el señor de sus amores para con brincos retozones salir a su encuentro. Nunca duermen, siempre están dispuestos a cuidar, a lamer, que es la forma de darte el beso más tierno y desinteresado que puedas recibir en todos los años de vida.

Foto: AMV, Mirto.

No esperes del perro una ofensa y jamás un desprecio que pueda hacer sufrir el corazón. Es y será el amigo incondicional que llenará la soledad en que el destino te pueda confrontar. Al morir se lleva con él, el amor desinteresado que a raudales te brindó.






miércoles, 29 de junio de 2011

LOS GLOBOS, ERAN NAVIDAD.



Foto: de Internet.
"Cada persona es del tamaño de aquello que se atreve a hacer".


Ya los padres habían regresado con las libretas de calificaciones. Unos niños se encontraban felices, claro pasaron al curso siguiente, pero estaban otros que derramaban lágrimas, quedaron reprobados. Aquel acontecimiento concordaba con el mes de las luces, la alegría, duces y el traído del Niño Dios. Era diciembre.

El sistema climático no había llegado a la descompensación. El mes doce estaba siempre abrazado por frescas mañanas que el aire llegado del norte le proporcionaba. El cielo azulado de nubes, le extendía la mano al sol, que desde el horizonte hacía su entrada triunfal que, mirando hacia abajo, observaba la alegría que su presencia efectuaba en los niños. Las noches no eran diferentes en belleza atmosférica; se cambiaba el astro rey por la coqueta y pálida luna; el azul del día, por el manto oscuro de la noche engalanada de luceros. La refrescante brisa seguía llegando desde el norte y se hacía cómplice de los juegos: esconde la correa, botellón, pelota envenenada, "chucha" o de las primeras miradas furtivas de amores platónicos; todas las actividades eran con el beneplácito de los padres, por ser el mes de los párvulos.


Foto: AMV.
Esas noches acariciadoras estaban hechas para correr por el tapete verde del césped cruzando alambrados, trepando pequeñas colinas, atravesando quebradas o subiendo a techos de casas para atrapar el globo que ya sin fuerzas y con la "mecha" apagada, se entregaba aún caliente a las manos tiernas del niño apaciblemente. Se le sacaba el humo que todavía le quedaba por entre la candileja, se planchaba en cuatro, ya acomodado debajo del brazo y después de haber gritado la chiquillería la exclamación del triunfo cómo quien acaba de ganar una batalla, iban a una de las casas para construir la nueva mecha, soplar con una tapa de olla para inflarlo, ponerle tarjetas de navidad para quien lo agarrara próximamente, encenderla, esperar que tomara fuerza y...al cielo limpio para juntarse con el titilar de las estrellas.

miércoles, 22 de junio de 2011

LA DEMOLICIÓN DEL AYER.



Foto: AMV.
Con el correr de los años cómo una maldición, lo que ayer era maravilloso hoy es estorbo. Seres que lucharon con tesón por un porvenir digno, honesto y venturoso, los vemos hoy recluidos en asilos porque para sus familiares se convirtieron por los implacables años en personajes incomprendidos y obsoletos. No quieren saber más de ellos porque afean con su presencia el contorno; su música es pasada de moda; las creencias mandadas a recoger; los gustos estrafalarios. Sí tose, no deja dormir. Por eso y por mucho más, se da el primer paso de enviarlo a la última habitación, pero piensan a una qué eso no mejora nada, es cuando lo confinan a una casa de ancianos esperando que otros se hagan cargo de ellos, de ellos que les dieron la vida y lo que son. Mundo hipócrita y traidor.

Un mueble antiguo tiene más valor qué un ser humano. A aquel lo retocan y es mostrado con orgullo ante sus visitantes, exagerando la procedencia llegando a decir que perteneció a un Duque o un Barón qué era un pariente lejano, mientras el padre o el abuelo cercano, llora de soledad, amargura e ingratitud en un tétrico ancianato.


Foto: AMV.
Las ciudades no están lejos de parecerse al acontecer de los "hogares". Esas casas antiguas llenas de espacios por donde se entraba el aire a borbollones, el sol caminaba por los rincones libremente depositando resplandor en los jardines para darle vida la las flores y a las almas, se van tirando al suelo por despiadados "constructores" que olvidan el confort de la vida y lo cambian por el dinero que producen las celdas que ellos llaman casas. Los patriarcas que formaron historia y yacen en sus tumbas, lloran desconsoladamente de ver la idiotez de una generación sin pasado y sin alma.

miércoles, 15 de junio de 2011

¿POR QUÉ DESAPARECIERON?



foto: José Pedro Gutierrez.
Las épocas indefectiblemente traen sus cambios, nada se queda estancado, de no ser así, de seguro que la monotonía, daría al traste con las alternativas de las nuevas generaciones. Pero existen algunas cosas del ayer que deberían no desaparecer del contorno para que el avance no se vuelva traumático, desolador y anárquico.

Cortesía, comedimiento, atención y buen modo, es urbanidad. Los niños de antes, sin importar el extracto social o económico eran adiestrados casi desde la cuna en el respeto por los semejantes, llámense ancianos, señoras en embarazo, padres, maestros y autoridad. Se les inculcaba normas de comportamiento ante la sociedad y aquello tan bello de amar la naturaleza. Ese proceder era innato en el hogar campesino o en las encumbradas mansiones de la ciudad.


Foto: AMV.
¿Por qué dejar desaparecer la unidad familiar? Es allí donde se construye la fortaleza de toda una vida. Era bello ver alrededor de la mesa de comedor en horas de comida todos los integrantes esperando que el padre cabeza visible, se sentara primero para dar inicio a la ingestión de los alimentos y entre cucharada escuchar historias de los mayores contadas con agrado y orgullo; se daba gracias a Dios por el alimento, se esperaba que el padre se levantara para los demás hacerlo.

Al amanecer, cada uno se daba los buenos días; si se llegaba a una casa ajena se golpeaba tres veces la puerta; se le brindaba la mano a los ancianos para ayudarlos a cruzar una calle y, se daban las gracias por un favor recibido. Se respetaba el dolor de los demás como propio. Sí. Todo cambia. Pero no es malo recordar...